HOSPITAL DEL ALMA

HOSPITAL DEL ALMA

Por El Duque de Santo Ton

Consultas gratis: santapiedra@gmail.com

 

 

Querido Duque de Santo Ton:

Te agradezco que hayas publicado en tu columna mi ofrecimiento de servicios de compañía a damas solitarias y que hayas puesto mi número de teléfono. Recibí más de diez respuestas pero ninguna era de mujer, todos los que hablaron para solicitarme fueron hombres ofreciéndome dinero por ir a la cama con ellos.

Pascual

Tuxtla Gutiérrez

 

Querido Pascual:

En nuestro ambiente social, las mujeres muy difícilmente recurren a contratar servicios de cama. Por el contrario, los hombres, sobre todo si son homosexuales, buscan el placer donde sea y a cualquier precio. Lamento no haberte ayudado (en caso de que no hayas respondido afirmativamente a esas llamadas), pero te recuerdo que tú mismo me autorizaste a escribir el número de tu teléfono para que se comunicasen contigo. Cuando quieras lo volveremos a intentar.

 

Duque de Santo Ton:

Siento que los precandidatos tienen tanta hambre de poder y de hincarle el diente al Erario, que la verdad me aterra lo que pueda llegar a ocurrir.

Benito

Tuxtla Gutiérrez

 

Querido Benito:

No eres el único.

 

Querido Duque de Santo Ton:

Ahora que vamos a festejar la Navidad y el Año Nuevo, mis cinco hermanos ya nos anunciaron que vienen a pasar las fiestas con sus respectivas familias, suegras, nanas y algunos hasta sus perros. Nosotros nos sentimos dichosos por sus visitas pero creo que no seremos capaces de atender a tanta gente ni, micho menos, a sus mascotas. Vivimos en una casa bastante amplia pero anticuada, que no ofrece muchas posibilidades de alojamiento.

Rubén

San Cristóbal

 

Querido Rubén:

Familia y concha muchas veces son sinónimas. Las personas piensan en su economía y en su comodidad, pero no se detienen a pensar en que a pesar de los lazos de sangre que existen entre ustedes, ellos irrumpirán en su intimidad.

 

Querido Duque:

Mi esposa y yo siempre hemos tenido buena actividad sexual, pero desde que nació mi hijo, hace un año, nos cuesta tener las mismas ganas y casi siempre estamos cansados. ¿Qué podemos hacer?

Genaro

Tuxtla Gutiérrez

 

Querido Genaro:

Para que una relación sexual sea saludable, ambas personas deben tener ganas, por lo que a ti te toca estimular a tu mujer, si es que tienes ganas. Si las cosas no mejoran, traten de finiquitar ese matrimonio, ya que una pareja así, sin sexo, no tiene razón de ser, por mucho que exista un hijo de por medio. Creo que poner fin a una situación desagradable, entre más pronto, mejor.

 

Querido Duque de Santo Ton:

Entre a trabajar a un restaurante muy elegante, creo que es el más elegante de Chiapas. Mi puesto es el de ayudante de cocina y me la paso parada ocho horas rebanando legumbres, lo cual me hace sentir muy mal, te lo juro. Hace unos días, cuando más mal me sentía, el ayudante del barman, un hombre como de 40 años, se colocó detrás de mí y me rodeo la cintura con sus brazos mientras tallaba su pene endurecido contra mis nalgas. Al principio pensé en darle una cachetada, pero me sentí tan reconfortada con aquellas caricias que lo dejé hacer lo que quisiera. Ya en confianza, me estuvo manoseando también los senos.  Después me arrepentí de haber sido tan imprudente, pero ayer me lo volvió a hacer y para rematar me metió la mano por debajo de la falda para tocar mis partes íntimas. Pensaba reportarlo con el jefe de personal pero la verdad es que ya me gusta que me esté toqueteando.

Rebeca

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Rebeca:

Si te gusta el hombre, deja que te dé placer pero trata de ser discreta o te van a despedir de tu empleo. Piensa también que tanto él como tú querrán muy pronto algo más que un faje y terminarán en un cuarto de hotel ¿crees poder enfrentar esa situación? Si tu respuesta es afirmativa, entonces disfruta de la vida que las cosas se hicieron para usarse y no para tenerlas guardadas.

 

Duque de Santo Ton:

Mi suegra quiere que en Navidad cenemos todos en su casa, pero que cada quien lleve un platillo y a mí me tocó el cochito. La verdad es que no solamente no me gusta el cochito, sino que tampoco sé prepararlo, además yo no soy la criada de esa vieja maniática y controladora. Lo malo es que cuando se lo comenté a mi esposo, me puso tremenda golpiza por faltar el respeto a su mamá. Dime qué me recomiendas.

Anita

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Anita:

Te recomiendo que busques una buena receta para guisar cochito horneado o que juntes dinero y lo compres hecho. Por E Mail te mandé la dirección de una señora que los hace buenísimos pero tienes que encargarlo ya porque se acaban.

 

Querido Duque de Santo Ton:

Cuando llegué de mi pueblo (Jiquipilas), mi patrón me dijo que iba a empezar ganando muy poco, pero que si respondía y hacía las cosas bien, me iba a subir el sueldo y a darme prestaciones. El próximo día 15 cumplo cuatro años en ese empleo pero ni me ha subido el sueldo ni me ha dado vacaciones no aguinaldo ni nada ¿cómo se le llama a eso?

Javier

Tuxtla Gutiérrez

 

Querido Javier:

Se le llama “bajada de calzones”. Búscate otra chamba.

 

Querido Duque:

Tengo una compañera de trabajo que es muy fea, rete fea, pero a mí me gusta por fea. De hecho, su apodo es “La Fea”, pero a mí así es como me gusta: fea.

Leopoldo

Tuxtla Gutiérrez

 

Querido Leopoldo:

Si te gusta la fea es porque seguramente tú también estás bien feo, así que échale ganas y trata de conquistar a la fea.

 

Querido Duque de Santo Ton:

Mi esposa es una cerda, jamás arregla la casa ni se arregla ella ni arregla a nuestros hijos. Le he dicho que tan solo por higiene debería encargarse de esas cosas, pero a ella le vale madres, se tira en el sillón o en la cama para ver televisión todo el día y no hay manera de levantarla ¿tendré que llevarla con un psiquiatra?

Moisés

Tuxtla Gutiérrez

 

Querido Moisés:

Los psiquiatras cobran un ojo de la cara, las medicinas son carísimas y no curan a nadie. Te sugiero que mejor dejes de pagar el servicio de cable e internet, para que tu esposa no se refugie en ese tipo de diversiones y cumpla con sus deberes.

 

Querido Duque:

Me excita mucho que mi esposo no use calzoncillos y por eso nunca se los compro o se los regalo al señor de la basura. Mi marido, que está pendiente de todo, me regañó y me dijo que a él nunca lo acostumbraron a andar sin nada y que si no le gusto con calzones, que me busque a otro marido ¿qué hago?

Eugenia

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Eugenia:

Cierra las piernas hasta que tu esposo aprenda a cumplir tus caprichos, no falla.

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