Revive un virtuoso

Revive un virtuoso

Un libro de Alejandra Rosas Olvera rescata la vida y obra del legendario músico mexicano

Nota y foto “Excélsior”

CIUDAD DE MÉXICO.

Rafael Méndez (1906-1981) fue el mejor trompetista mexicano del siglo XX en el panorama internacional. Es considerado una de las mayores glorias de la música mexicana y su nombre es una leyenda que se ha desvanecido en las últimas tres décadas, dice a Excélsior la investigadora y también trompetista Alejandra Rosas Olvera, autora del libro Rafael Méndez. Homenaje al trompetista mexicano, que ya circula en México y se presentará del 22 al 26 de mayo en Perú y durante el verano lo promoverá en España.

 

En esas páginas, Rosas Olvera recrea los pasos del llamado “Jascha Heifetz de la trompeta” o “el Diego Rivera de la música”, quien a los ocho años endulzó el oído de Pancho Villa y más tarde tocó en carpas de circos como el Alegría y el Atayde Hermanos, hasta que viajó a Estados Unidos y alcanzó la fama en Hollywood, consiguió colaboraciones con Walt Disney e hizo sus propias composiciones en filmes como Holiday in Mexico y Fiesta.

Reconocido por figuras de la música como Wynton Marsalis, Rafael Méndez tuvo una historia privilegiada. Nació en Jiquilpan, Michoacán, donde su padre fue su maestro. A ese lugar llegaron los revolucionarios, quienes se llevaron a todos los músicos, incluido al chamaco Méndez, durante varios meses, hasta ser considerado el favorito del  famoso Centauro del Norte.

Cuentan que, a finales de 1914, Pancho Villa le entregó un salvoconducto a todos los músicos de Jiquilpan que lo acompañaban, menos al niño Méndez, tal como recuperó Sam Kindrick en el San Antonio Express.

“(Villa) no me quiso dejar ir. ‘El chamaco se queda’, dijo Villa, me gusta cómo toca mis canciones en la trompeta”. Fue así que el niño estuvo seis meses más con el temido militar.

Según Méndez, Villa era un hombre muy astuto, de ideas aguzadas y un estratega de primera. Pero también podía ser un hombre intransigente, como en aquella ocasión en que lo obligó a tocar bajo el sol ardiente del mediodía.

Aquel niño intentó explicarle que su trompeta no resistiría el calor de los rayos solares, porque estaba parchada con cera, pero el general no quiso escuchar. “Minutos después la corneta se desarmó —relató Méndez—. Enojado, Villa cogió las piezas del instrumento y las tiró al suelo, mirando cómo el pabellón, las válvulas y las bombas se dispersaban en todas direcciones sobre la tierra reseca”. Luego, ya más controlado, el Centauro le regaló a Rafael una trompeta nueva.

Cierto día, Méndez escuchó que los carrancistas organizarían una orquesta donde reunirían a los mejores músicos del país. Entonces le dijo al general que quería marcharse con los carrancistas, sus archienemigos. Villa le preguntó la razón y él contestó: “Para ser mejor”. Ante esto Villa le respondió: “¿Acaso hay algo mejor que Villa?”, para luego espetarle que de inmediato sería ejecutado.

Al otro día, el propio caudillo norteño asistió a la ejecución y, mientras la tambora retumbaba, los soldados levantaron sus rifles y el general empezó a contar “... tres... dos... uno... ¿todavía te quieres ir con los contrarios?”, le inquirió. “Creo que ya no”. Al poco tiempo de este desaguisado, ambos volvieron a ser buenos amigos.

gran referencia

De acuerdo con Alejandra Rosas Olvera, “Rafael Méndez es un referente obligado para todos los trompetistas del mundo. Sin embargo, cuando escuché su nombre por primera vez, sabía muy poco de él. Pero cuando supe que trompetistas clásicos y jazzistas de nuestro tiempo lo consideraban una referencia inevitable... decidí hacer algo para que se conociera más el personaje y su trabajo”.

¿Diría que el público mexicano lo ha olvidado?, se le cuestiona a la también trompetista. “Está olvidado, aunque en los años recientes se ha hecho una labor intensa para difundir su música. Aun así creo que en México es poco conocido, a pesar de que se convirtió en una especie de leyenda”.

¿Qué rasgo distintivo destacaría de Méndez? “Fue un artista completo, no sólo un ejecutante de la trompeta, sino también un compositor y director artístico. Hay que recordar que en su estancia en Hollywood, durante largos periodos, fue director de algunas de las agrupaciones más importantes en los shows de radio y televisión. Méndez era todo un showman. Además de eso, él creó un estilo propio y logró llevar la excelencia a distintas formas musicales”.

¿Por qué se le consideraba el “Heifetz de la trompeta”? “Por la pulcritud en su estilo y la diversidad en su trabajo musical. Para darnos una idea, basta con escuchar la grabación que hizo del Moto perpetuo, de Paganini, donde combinó las técnicas de doble lengua durante poco más de cuatro minutos, simulando la ausencia de respiración”.

Algo que debe recordarse de Méndez es que, cuando se fue a Estados Unidos, dijo Rosas Olvera, es que él empezó a trabajar como obrero en una fábrica doblando lámina.

“Pero estoy segura que él tenía en mente encontrar esa oportunidad en la música porque al poco tiempo empezó a colaborar con la banda de la fábrica y más tarde obtuvo un contrato en la ciudad de Detroit donde le llegaron mejores oportunidades”, dijo la experta en el trompetista.

De acuerdo con los registros que existen en el archivo de Rafael Méndez, que se encuentra en Arizona, durante 1949 tuvo 15 conciertos, al año siguiente 50 y en 1951 al menos 100. Se sabe que a principios de 1940 hizo sus primeras grabaciones como solista, con la Peleayz Recordings y Azteca Recordings, y que en 1945 firmó un contrato con el afamado sello Decca. Ahí grabó piezas como Jesusita en Chihuahua, La Virgen de la Macarena, Carmen, Czardas; así como Adiós, mi Granada, Concierto de Mendelsohn, Bell songs y Zigeunenweisen, las dos últimas para violín, con arreglo del propio Méndez para trompeta.

¿Cuál es la deuda de México con este músico?, se preguntó a la trompetista. “Considero que tenemos una gran deuda con Rafael Méndez. Porque su aportación artística es de la misma proporción que Diego Rivera o Frida Kahlo, pues, aunque se han difundido algunas de sus grabaciones, falta dar a conocer sus composiciones y grabaciones completas”, concluyó.

 

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