Un tributo al mambo

Un tributo al mambo

Este domingo, el zócalo se llenará del ritmo que dámaso pérez prado llevó a la cima del éxito

Nota y foto “Excélsior”

CIUDAD DE MÉXICO.

El color y el ritmo del mambo de Dámaso Pérez Prado (Cuba, 1916- Cd. de México, 1989), un referente del México de los años 50, de la vida nocturna de un país que gozaba la música cubana, se apropiará del Zócalo capitalino. Será en el concierto de clausura del 33 Festival del Centro Histórico. Una fiesta de la música que honrará no sólo al compositor cubano sino a una generación que hizo del baile un hábito.

 

“Pérez Prado es uno de los fundamentos de la música contemporánea, un sonido llegado de Cuba, un sonido migrante, Pérez Prado fue un migrante cubano en México que le dio lo que muchos migrantes a este país, que es una inmensa riqueza cultural y eso es Pérez Prado en nuestra cultura, apuntó Eduardo Vázquez, secretario de Cultura de la Ciudad de México, al anunciar el concierto de entrada libre el próximo domingo en el zócalo capitalino.

En la gala participarán la Orquesta Filarmónica Juvenil Armando Zayas, dirigida por Ariel Hinojosa; la Orquesta Pérez Prado Los Reyes del Mambo y el pianista Héctor Infanzón, quien hizo arreglos a las composiciones del músico arraigado en nuestro país desde 1949.  Se interpretarán obras emblemáticas como Suite rumbera, La chula linda, Mambo del Politécnico y Mambo en sax, además de un popurrí de las composiciones emblemáticas de Pérez Prado que llenó de tradición cultural a la música contemporánea.

Para evidenciar la influencia del popular músico cubano, se interpretarán también arreglos de Eugenio Toussaint, apuntó Sergio Vela, director del Festival: “La influencia de Dámaso Pérez Prado se deja sentir por doquier, nutre directamente el arte musical en sus más diversas vertientes y la idea de concluir (el Festival del Centro Histórico) en un espacio público con un evento gratuito en un homenaje a Pérez Prado en una celebración popular forma parte también de esta idea de articulación de géneros”.

Al explicar que el Festival se construye como una ramificación de diversas disciplinas, Vela señaló que el homenaje a Pérez Prado, quien se nacionalizó mexicano en 1980, se inserta en la tarea de extender el concepto de arte, desde lo popular hasta lo clásico. Destacó así la presentación de la ópera Orfeo, de Claudio Monteverdi, en la apertura y, ahora, el cierre con “la fiesta del mambo”.

Y a decir de Infanzón, escuchar la música de Pérez Prado es recordar al México de los 50, el de una época en que el baile de cabaret y la vida nocturna daban ritmo a la ciudad. No sólo será un homenaje a la música cubana, sino a una época, a una orquesta formada en México y a una generación que, en cierto modo, fue fundadora del mambo como género con composiciones como Mambo a la Kenton, El ruletero, Mambo en trompeta, Marilyn Monroe Mambo, Mambo Universitario y Mambo del Taconazo.

“Saber que existe una época que es representada musicalmente por los mambos es un privilegio que a mí me invade y el gusto de honrar a uno de los músicos que vinieron de Cuba e impactaron y le dieron color a la ciudad. Su mambo es una combinación interesante entre el color que le daban los músicos mexicanos y las composiciones de Pérez Prado, fue única. Siempre se ha discutido si en México o Nueva York se originó el mambo, y fue en México sin duda con la figura de Pérez Prado a través del movimiento del cine”, apuntó Infanzón.

El pianista se refiere a películas como Víctimas del pecado (1951), dirigida por Emilio El Indio Fernández; una producción de ambiente noir en la que el personaje de Ninón Sevilla baila en un centro nocturno mientras el niño huérfano al que cuida espera en el camerino.

También destacan Coqueta (1949), de Fernando A. Rivero, donde se interpreta en vivo  la canción Maravillosa; o Los apuros de mi ahijada (1951), de Fernando Méndez, y en la que se escucha el Mambo No. 8.

Pero la música de Pérez Prado no sólo acompañó al cine mexicano sino también al extranjero. Por ejemplo, en Grandes bolas de fuego (1989) de Jim McBride, Ed Wood (1994) de Tim Burton o Small Time Crooks (2000) de Woody Allen. “Su música es muy citadina, sonaba a la Ciudad de México, a una urbe con actividad nocturna”, acotó Infanzón.

Y es, al final, un mambo que aún conserva la fusión de estilos y ritmos cubanos y mexicanos. Una mezcla de sabor que identificó una época, dijo Mario Cárdenas, quien dirigirá la Orquesta Pérez Prado, al asegurar que ésta es una agrupación mexicana. No sólo por su registro legal en el país, sino por la herencia artística de los instrumentistas que acompañaron al cubano en sus giras desde los años 50. “Que no me cuenten, Los reyes del mambo son mexicanos”, atajó.

La música y el cine

Algunos de los éxitos de pérez prado. Cerezo Rosa, ¡Qué rico el mambo!, Mambo Nº 5, Mambo Nº 8, Mambo del Politécnico, Marilyn Monroe Mambo, Mambo Universitario, Mambo del Taconazo, La niña popoff, Mambo en Sax, Mambo a la Kenton, El ruletero,  Mambo en Trompeta, Lupita y La Chula Linda.

Algunas de las películas en las que participó.  Víctimas del pecado (1951, Emilio El Indio Fernández), Coqueta (1949, Fernando A. Rivero) y Los apuros de mi ahijada(1951, Fernando Méndez), en la que interpreta el Mambo No 8.

¿Dónde y cuándo?

El concierto-homenaje a Dámaso Pérez Prado será el 16 de abril a las 18:00 horas en el zócalo capitalino.

 

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