“EXPLICACIÓN DE LAS PROPUESTAS DE POLÍTICA CRIMINAL PARA MÉXICO 2018-2024”: Segunda parte 

“EXPLICACIÓN DE LAS PROPUESTAS DE POLÍTICA CRIMINAL PARA MÉXICO 2018-2024”: Segunda parte 

Por Julio César Cué Busto 

Insisto, primero se debe decidir qué políticas criminales son las más adecuadas para contrarrestar el actual fenómeno delictivo que devasta al país, y después concluir cuáles serán las estrategias para combatir al crimen organizado, regular o casual.

Lo anterior se deduce de las enseñanzas de Claus Roxin, extraordinario penalista alemán del mundo contemporáneo. No se deben improvisar acciones específicas en base a experiencias pasadas, lo que hoy sucede de manera habitual en la República Mexicana no tiene referencia histórica.

La segunda propuesta fue:

”La prevención general del delito se programará de manera conjunta del aspecto policial y de las acciones de gobierno de mejoría de oportunidades en materia laboral, educativa y de capacitación, así como con proyectos de fortalecimiento de la seguridad jurídica de los gobernados, junto con el Sistema Integral de Justicia para Adolescentes.”

La prevención general del delito significa el listado de acciones públicas o privadas posibles para evitar conductas delictivas, siendo injustificable que a la fecha exista una multiplicidad de programas en diferentes áreas gubernamentales dedicadas a lograr ese objetivo de prevenir los delitos. Reconociendo que no se han obtenido resultados satisfactorios por estar realizando esfuerzos en forma disgregada en esta tan importante responsabilidad.

No confundir con la prevención especial del delito, que es el aislamiento físico del delincuente por medio de la prisión, siendo ésta la fórmula natural de prevenir delitos; ya que, al estar el sujeto internado en un centro penitenciario, por consecuencia lógica está imposibilitado para continuar con su práctica criminal. Luego entonces, se entiende que si en un pueblo existen 100 ladrones y todos están en la cárcel, ya no se cometen robos en esa comunidad, así de sencillo, hablando metafóricamente.

El espíritu de esta política criminal que se propone consiste en que todas las acciones de gobierno que se dirijan en beneficio del pueblo, deben estar reflexionadas no nada más con un sentido práctico social, sino basadas en la problemática de la inseguridad pública que se padezca en cada una de las regiones de nuestro país, no se trata de combatir la pobreza con una diversidad de programas asistenciales, sino que toda acción gubernamental deba acoplarse a la prevención general del delito.

La tercera es:

“La reacción protectora de las policías para con la ciudadanía se deberá normatizar para garantizar la inmediatez, eficacia y eficiencia; todo esto, dentro del marco de respeto de los derechos fundamentales de las personas, garantizando el acceso expedito del ciudadano con su policía distrital.”

La obligación fundamental del gobierno en turno es la debida protección de todos los ciudadanos, el pueblo se siente protegido si tiene una presencia policial uniformada, identificable, cercana y confiable, sólo así se siente seguro y tranquilo. Las tradicionales policías preventivas en este país han sido un desastre, preventiva estatal experta en desalojo de invasores, preventiva municipal experimentados en detenciones de vendedores ambulantes, esa es la policía que tenemos.

También es innegable, que en algún lugar, tiempo y espacio, sí hayan dado resultados positivos estas policías preventivas, como indudable es, que con toda seguridad esto se debió a que el responsable en turno de la corporación era una persona honesta, capacitada y responsable, pero lamentablemente son casos aislados y raros, nacional es el problema, nacional debe ser la solución.

Debe ir con sus tiempos programados la instauración de la Guardia Nacional, aparejada con la desaparición de todas las policías preventivas estatales, municipales y la policía federal, rescatando el personal que no esté contaminado para incorporarlo a esta novel institución, que deberá tener sus divisiones por especialidad. Aprovechando experiencias extranjeras de la Policía Nacional de Colombia o la Guardia Civil de España, con el entendido que debe ser una sola institución nacional policial. Mando único sí, pero a nivel nacional.

Deben desparecer esos cuarteles instalados para la policía estatal, que únicamente sirven para concentrar suficientes elementos policiacos en control de multitudes, para que reprima al pueblo de México cuando se atreven a manifestarse públicamente. Así como los policías preventivos municipales, que entre sus funciones principales está el andar levantando personas alcoholizadas que están escandalizando.

Esta Guardia Nacional debe tener instalaciones cercanas a la comunidad, compartidas con el restante camino de la seguridad pública, serían una especie de Estaciones de Seguridad y Justicia, lugares donde el ciudadano pueda ir a pedir ayuda, apoyo, o auxilio, y que en un mismo sitio, tenga a la mano todos los servicios, policía, Ministerio Público, Juez Calificador, oficina de derechos humanos, etc.

Tal pareciera que están separadas para facilitar el atraco que le hacen a las víctimas de alguna conducta delictiva, ya basta de victimizar doblemente a los que son agredidos por un delito en cualquiera de sus facetas, primero los delincuentes lo victimizan, y de manera inmediata, lo vuelven a victimizar las autoridades cuando los están atendiendo.

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