HOSPITAL DEL ALMA 23/05/18

 HOSPITAL DEL ALMA 23/05/18

Por El Duque de Santo Ton

(Consultas gratis: santapiedra@gmail.com) 

Querido Duque:

Odio a mi hermana, pues le encontré en su celular fotos de mi novio desnudo y semidesnudo. También tenía guardados mensajes donde se decían cosas sucias. Quiero vengarme de ella pues se me hace que tiene muy poca moral, yo soy su hermana y hombres hay muchos como para acostarse con mi novio.

 

Ángela

Tuxtla Gutiérrez 

Querida Ángela:

Tu hermana es una indecente, estoy de acuerdo contigo, pero no busques venganza, en realidad tu novio tampoco vale la pena. Lo más digno que puedes hacer es fingir que no te importan ese tipo ni la piruja de tu hermana. 

Querido Duque de Santo Ton:

Tengo 26 años y desde los 19 trabajo de prostituta. Vengo de una familia pobre, nunca tuvimos lujos y de pronto me di cuenta que no quería acabar como mi madre que trabaja de criada limpiando casas muchísimas horas y gana una miseria. Por culpa de su falta de dinero no pude cumplir mi sueño de ser modelo, por eso decidí hacer algo que me encanta y cobrar por ello. Incluso un cliente me pagó varias operaciones estéticas que hicieron subir mi caché. En teoría yo no tengo trabajo, aunque vivo en mi propio departamento. A mi mamá le digo que hago trabajos de edecán en discotecas o en tiendas de ropa y cosméticos y cosas así. Sinceramente sospecho que me apoyaría en secreto, pero prefiero no decírselo.

Duque de Santo Ton:

Me excita mucho que mi esposa me diga cosas soeces o me humille cuando tenemos relaciones sexuales, aunque a ella no le gusta mucho ¿soy un pervertido sexual?

Gerardo

Tuxtla Gutiérrez 

Querido Gerardo:

Claro que eres un pervertido. Cuando un apetito sexual se expresa asociado al morbo, puede ser que ese apetito se convierta en una parafilia, es decir, la única manera de tener satisfacción. Te recomiendo que te pongas en manos de un profesional; aunque quiero aclararte que las relaciones sadomasoquistas entre adultos son una perfecta vía de satisfacción, aunque sean perversas, pero siempre que sean consentidas por ambas partes. Si tu mujer no quiere pegarte o humillarte está en su derecho. 

Querido Duque de Santo Ton:

Vengo de buena familia, tanto mi mamá como mi papá son profesionistas, además de que siempre han vivido muy bien y son conocidos en los mejores círculos de Tuxtla Gutiérrez. Al terminar mi carrera, encontré trabajo en una empresa de un amigo de mi papá. Siendo hija de su amigo, a mí me abrieron las puertas y me dieron un puesto de confianza. Soy Economista y mi puesto tiene que ver con ofertas y relaciones de contrato; soy la persona que trabajo con los bancos y por mi puesto conozco a fondo la información financiera de la empresa y de mi jefe, o sea, el amigo de mi papá, quien por cierto está en dificultades económicas. A su esposa se la ha tenido que recortar su presupuesto y ella está muy golpeada. La verdad que ella es una buena mujer, pero no entiende la situación económica en que la que está la empresa. Una tarde me puse a platicar con mi jefe y me contó todo lo de su esposa. No me preguntes cómo fue, pero termine en sus brazos, besándolo, desnudándolo y haciendo el amor con él sobre el sofá de su oficina. A él no le importó que yo fuera hija de su amigo, se puso rudo conmigo y me tomó por atrás como que si fuera una perra de la calle. Quiero decirte, Duque, que ésa fue mi primera experiencia sexual, ya te dije que vengo de una familia de prestigio, y hasta esa tarde yo era virgen en todos sentidos, algo que ya no soy. Estoy ofendida pero no puedo renunciar al cargo, porque si lo hago se cae la empresa, porque soy la única que trabaja con los bancos.

María José

San Cristóbal 

Querida María José:

Para ser de Buena familia, eres bastante zorra. 

Duque de Santo Ton:

Soy un muchacho de 22 años, y trabajo para la tienda departamental llamada Sears, en la que aproximadamente laboramos 50 elementos. El caso es que el fin de semana pasado, un grupo de diez vendedores de piso y yo nos fuimos a Puerto Arista. No ganamos mucho, por lo que tuvimos que buscar las opciones más económicas,  y ya instalados me tocó compartir habitación con tres chavos más. Confieso que mi estilo no es del todo varonil, pero nunca he dado pie a ninguna falta de respeto hacia nadie. Una noche, estábamos echando trago y ellos bebieron unas copas de más (yo no tomo). Para no hacerla más larga, me empecé a besar con un compañero y nos fuimos a la recámara para algo más íntimo. Cuando él me estaba penetrando, fuimos sorprendidos por los otros dos, curiosamente nadie se espantó, al contrario, se relajaron y accedí a tener relaciones con los tres, uno tras otro y hasta repitieron. Todo iba bien, pero a la siguiente noche, dos de ellos me buscaron para volver a tener sexo y yo accedí, lo cual fue bajo mi consentimiento y todos estábamos de acuerdo. Pero la siguiente noche, la última que pasaríamos en la playa, me drogaron y me violaron entre todos, lo poco que recuerdo es que no tenía más control de mi y sí mucho dolor en todo el cuerpo, no sé qué droga me dieron, pero al día siguiente ya no estaban, desperté y me di cuenta de que me violaron por la cantidad de preservativos y lo peor es que lo grabaron todo y ya toda la tienda lo sabe.  Decidí callar por conservar el empleo, pero estoy en terapia, y hoy que me invitaron a una fiesta de mi departamento, entré en pánico.

Sebastián

Tuxtla Gutiérrez 

Querido Sebastián:

No entiendo tu pánico ¿qué más pueden hacerte que no te hayan hecho ya? Además, por lo que me escribes, se nota que te gustan las experiencias fuertes. Dale gracias a Dios que usaron condones contigo y para la próxima vez fíjate en lo que bebes porque serás muy gay pero eso no significa que te comportes como una quinceañera.  

Querido Duque:

No lo puedo creer, pero mi marido me pidió que cambiáramos de rol y que yo fuera la que lo penetre a él. Con decirte que ya hasta compró un "instrumento" de plástico súper grande para que se lo introduzca en el ano, un consolador que hasta a mí me da miedo. Duque, a pesar de tener tres hijos con él y diez años de casada, me parece que mi esposo es maricón, de hecho pienso pedirle el divorcio.

Sarita

Tuxtla Gutiérrez 

Querida Sarita:

Creo que por muy "maricón" que te parezca él, deberías respetar sus fetiches o preferencias. Ahora sí, que por salud mental de ambos (en especial de ti) harían bien en separarse. Si a ti no te gusta nada de eso de fetiches y demás, estás en tu derecho de elegir a alguien sin estas preferencias. No estás obligada a colaborar en sus fantasías si no quieres.  Y si esas cosas tienen más peso para ti que tu amor por él, adelante, sal de ahí. Así tú te buscas a todo un macho y él seguramente buscará también uno igual, que lo haga sentir como toda una "pasiva", la muy loba.

Comentarios