Terremoto de Chiapas, el inicio de la tragedia

Terremoto de Chiapas, el inicio de la tragedia

El 7 de septiembre de 2017 se registró un sismo de 8.2 en el estado de Chiapas, el de mayor intensidad en casi cien años. 

 

Agencia Sexenio

Tuxtla Gutiérrez 

 

Faltaban pocos minutos para que terminara el 7 de septiembre de 2017; eran las 23:49 horas para ser exactos, cuando un terremoto con una duración de tres minutos comenzó a sacudir diversos estados del sur de México.

 

Con epicentro en el Golfo de Tehuantepec, a 133 kilómetros al suroeste de Pijijiapan, Chiapas, el movimiento tuvo una a intensidad de 8.2 de acuerdo con el Servicio Sismológico Nacional (SSN), el de mayor intensidad en los últimos cien años en México.

El movimiento telúrico fue más fuerte que el ocurrido el 19 de septiembre de 1985. La gran diferencia fue la distancia del epicentro de la capital, aunque este último pudo percibirse también en el Estado de México, Guerrero, Oaxaca, Puebla y Tabasco, así como en los países de El Salvador, Guatemala y Honduras.

El Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) activó una alerta de tsunami para México, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá.

Hasta el 23 de marzo de 2018 se registraron 20 mil réplicas, siendo las de mayor intensidad las de 5.8 y 6.1 con epicentros en Salina Cruz e Unión Hidalgo, estado de Oaxaca, respectivamente.

Se trató del tercer gran sismo superficial en las costas de Chiapas y Guatemala con una magnitud mayor a 7 y el primero desde 1903, además de transcurrir solo 12 días de otro potente terremoto que afectó la Ciudad de México. Así inició la tragedia.

Los daños del sismo

En los daños materiales, el Gobierno Federal reportó más de 110 mil inmuebles afectados en los estados de Oaxaca y Chiapas. En el primer estado fueron más de 57 mil estructuras dañadas, mientras que en Chiapas fueron poco más de 53 mil.

En el caso específico de las escuelas, 262 de ellas se derrumbaron y dos mil más sufrieron daños estructurales. Las viviendas sufrieron al estar construidas principalmente de tabique, además de que no contaban con cimientos apropiados, cadenas de cimentación y de cerramiento.

Chiapas fue el estado con mayor cantidad de afectaciones, declarando emergencia extraordinaria en 118 de los 124 municipios del estado, aunque solo 27 de ellos concentraron el 90 por ciento de los daños.

En total, se contabilizaron 58 mil 366 viviendas afectadas, 278 iglesias, 104 edificios públicos y 102 inmuebles culturales.  

En el caso de Oaxaca, 41 municipios resultaron afectados, siendo Juchitán el más golpeado. La localidad reportó daños importantes en más de cinco mil viviendas, la iglesia y en el Palacio Municipal, donde se pudo observar el colapso de varios edificios. En tanto, en Veracruz hubo 250 viviendas con daños.

La Ciudad de México también tuvo complicaciones, ya que, a pesar de percibirse con intensidad leve, la Terminal 2 del Aeropuerto Internacional sufrió una fisura en el suelo, aunque no fue tan alarmante como para alterar sus operaciones.

De acuerdo con La Misión Civil de Observación, conformada por la Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos para Todas y Todos, las afectaciones se agravaron por la ineficaz acción de los distintos niveles de gobierno. Relataron que solo en la zona costa de Chiapas, al menos ocho mil damnificados no fueron considerados en los censos.

Respecto a las víctimas mortales, fueron cien los registrados en total, 78 de ellos en Oaxaca, 18 más en Chiapas y cuatro en Tabasco.

Una reconstrucción que no termina

A un año del terremoto, la reconstrucción no ha concluido y las consecuencias aún son visibles, como en Juchitán, donde todavía hay escombros en algunas calles y 70 por ciento del drenaje está colapsado.

Sitios como el Hospital Civil de la región se encuentra en etapas finales al faltar equipamiento; solo 60 por ciento de las escuelas pudieron ser recuperadas y el palacio municipal, así como la Casa de la Cultura, siguen estando en pláticas para saber cuál será el proceso de restauración.

En el caso de las escuelas en las entidades afectadas, los costos de recuperación se elevaron hasta los cuatro mil millones de pesos, entregando 98 por ciento de los planteles afectados rumbo al comienzo del actual ciclo escolar.

En el caso de los inmuebles históricos de Chiapas, 114 resultaron afectados, de los cuales 80 son edificios. Aunque solo se tiene registro hasta ahora de ocho templos o inmuebles recuperados, se espera que para el mes de noviembre concluyan su remodelación otros 53 espacios, por lo que será hasta 2019 cuando se terminen los trabajos de restauración.

Las viviendas han tenido que improvisarse; muchas de ellas han sido levantadas sin techos, ventanas o puertas, inmuebles sin terminar que no logran borrar del escenario la huella del terremoto.

Esta falla en la construcción se debe a la falta de mano de obra, el incremento del precio de los materiales y su traslado a las zonas afectadas, y a que los recursos entregados por la Secretaría de Desarrollo Territorial y Urbano (Sedatu) y el Banco de Ahorro Nacional y Servicios Financieros (Bansefi) resultó insuficiente.

La mayor parte de los afectados recibió una tarjeta con 25 mil pesos, otros solo recibieron 15 mil, dependiendo del tipo de daño en sus hogares. Los más afortunados recibieron hasta 120 mil pesos, pero que no pudieron ocupar la cantidad total porque prestaron a otros más necesitados para que pudieran levantar los cimientos básicos.

A un año del suceso, la lucha de los damnificados no termina y diversas organizaciones sociales de los estados de Chiapas, Ciudad de México, Morelos y Oaxaca siguen convocando a encuentros para dar a conocer su situación.

Entre sus exigencias, están la reconstrucción de viviendas e infraestructura hospitalaria, educativa y edificios públicos, realizar un nuevo Censo, brindar préstamos del Infonavit, una mayor cantidad de recursos en sus tarjetas y el servicio gratuito de luz eléctrica.

 

 

 

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