HOSPITAL DEL ALMA 24/04/18

HOSPITAL DEL ALMA 24/04/18

 Por El Duque de Santo Ton

 (Consultas gratis: santapiedra@gmail.com)

 Querido Duque de Santo Ton: 

Mi suegra no me ha querido nunca, pero mi marido la adora a ella y ella a él. Dime cómo puedo hacer que se separen, pues pienso que él le dedica mucho más tiempo del que debería.

 

Samantha

Tuxtla Gutiérrez

 Querida Samantha: 

En un papelito escribe el nombre de tu esposo y en otro papelito, el de tu suegra. Después introduce ambos papeles en una lata que debes llenar con leche y vinagre a partes iguales. Debes repetir tres veces en voz alta: “así como se corta la leche con el vinagre, así decreto que se corte toda relación entre (dices los nombres de tu esposo y de tu suegra). Después sellas la lata con cinta canela y la escondes muy bien porque suele apestar. Vas a ver que muy pronto tu marido mandará a su madre a volar y entonces podrás deshacerte de la lata.

 Duque: 

Mi esposa se puso a practicar zumba por las mañanas y en menos de un mes bajó casi 20 kilos. La verdad es que no debería decirlo porque es mi mujer, pero está preciosa. Lo malo es que he notado que en las mañanas está muy entusiasmada, se arregla muy bonito y quiere salir a todas partes, pero conforme va avanzando el día se va poniendo de muy mal humor y no quiere saber nada de nada, ni de sexo.

Jaime

Tuxtla Gutiérrez

 Querido Jaime: 

Con toda seguridad, antes de la clase de zumba tu esposa se “zumba” una o varias pastillas con anfetaminas, que le producen ese estado de euforia que ella desfoga con la zumba, además de que pierde el apetito y por eso ha bajado de peso tan rápido. Ya para la tarde le caen juntos el cansancio físico y la cruda de las anfetaminas y por eso no quiere ni recordar su nombre. Averigua si eso es cierto, porque hay substancias muy peligrosas que pueden inducir al paro cardiaco y a ese tipo de cosas.

 Duque de Santo Ton: 

Quiero decirte que estoy seguro de que te basaste en mi historia para escribir una de las cartas de los que, según tú, te escriben. Eso se llama no tener ética profesional ¿cómo puedes difamar así a alguien que ni conoces? Además, te exijo que tengas respeto a mi familia.

Ricardo

Tuxtla Gutiérrez

 Querido Ricardo: 

Tu hipótesis no es más que un delirio. Si quieres que tu intimidad no se haga pública, no la ventiles tú mismo.

 Duque: 

Mis padres son japoneses pero yo nací en Chiapas. Obviamente jamás pensaron regresar a su tierra pero me encasquetaron el nombre de Keiko, porque así se llamaba mi abuela. Lo malo es que yo sufro de sobrepeso y todos me hacen burla por “Keiko la ballena” que, según sé, era un cetáceo que era la atracción principal de un circo o algo así ¿qué puedo hacer?

Keiko

Cintalapa

 Querida Keiko: 

Adelgazar.

 Hola Duque: 

Mira yo te escribo por dos cosas: en primer lugar quiero preguntarte si realmente la gente te escribe o si tú lo inventas todo lo que publicas, tanto las preguntas como las respuestas. En segundo lugar, quisiera saber si te puedo conocer en persona porque vivo en Tuxtla y aquí se habla mucho de ti, pero quiero saber cómo eres.

Rocío

Tuxtla Gutiérrez

 Querida Rocío: 

La pregunta que me haces en primer lugar, puedes respondértela tú misma, ya que me has escrito este mensaje; y la que me haces en segundo lugar es no, no me puedes conocer en persona, yo no me relaciono con desconocidos.

 Querido Duque de Santo Ton: 

Tengo 20 años y soy hijo de una madre soltera. A pesar de la edad, mi mamá se conserva muy guapa, y ha trabajado como esclava para poder salir adelante conmigo y pagarme todo lo relacionado con mi educación. Yo ya estudio en la universidad y por eso no debería escandalizarme, pero resulta que desde enero de este año, mi mamá trajo a la casa a un tipo como de 30 y tantos años, al que también mantiene, porque él ni trabaja ni aporta nada a los gastos, pero bien que le hace el amor todas las noches. Los gemidos de placer de mi madre no me dejan dormir, pues como su cuarto está pegado al mío, se escucha todo y para mí es un suplicio, pues siento muy feo nada más de imaginar que el tipo penetra a mi mamá a cada rato. Por si fuera poco, el hombre ya agarró confianza y se pasea en calzoncillos por todos lados y hasta se tira a ver la tele con nosotros casi encuerado. También se mete al baño a orinar o a cagar y no cierra la puerta, lo cual se me hace una terrible falta de respeto. El domingo pasado me armé de valor y le pregunté a mi mamá que si todavía se iba a quedar mucho tiempo su amante con nosotros, y por toda respuesta ella me dio una cachetada y luego se echó a llorar. Dime qué hago, me siento muy mal.

Lázaro

Tonalá

 Querido Lázaro: 

Estoy seguro de que tu madre era una mujer sexualmente frustrada, hasta que conoció al hombre que mencionas, que le brinda el placer que seguramente le faltó por andar trabajando y “dándose a respetar” cuando tú eras un niño. El tiempo ha pasado y ésta es la última oportunidad que ella tiene de saber lo que es vivir con un hombre que la penetre todos los días. Dale esa oportunidad de vivir el sexo a plenitud, recuerda que ella se sacrificó por ti y ahora tú debes sacrificarte por ella. Tu deber es soportar la mala educación de ese tipo y cuidar que no vaya a despojar a tu madre de sus bienes materiales. Dices que él no aporta nada a la casa pero no creo que la autora de tus días piense igual. Si de plano no soportas la situación, al que le corresponde marcharse y vivir su vida es a ti, mi querido Lázaro.

 Duque: 

Tengo dos años de casada y ya me aburrió la forma en que mi marido me hace el sexo. Se monta sobre mí y cuando yo apenas estoy agarrando el ritmo, él se viene dentro de mí, saca el pene, se voltea y se queda dormido. A veces trato de despertarlo porque me quedo con ganas, pero a él no le importa y sigue durmiendo. Varios compañeros de la oficina me han ofrecido tener sexo con ellos sin compromiso, pero yo no acepto porque aunque no me dé calor, yo sí estoy enamorada de mi esposo y no pienso serle infiel.

Ara

San Cristóbal

 Querida Ara: 

Pocas cosas son tan de mal gusto como la infidelidad conyugal, por lo que es necesario que hables con tu esposo, le expongas tu problema y traten de resolver el asunto. Posiblemente la visita a un médico podría caerles bien, tal vez él pueda aconsejarlos. De todas maneras es importante que en una pareja no existan secretos.

 Duque: 

La otra noche fui a cenar a un restaurante muy elegante, y fui con un vestido sin mangas. Al estar sentada me di cuenta de que el mesero era un muchacho muy guapo, y cada que se acercaba a mí, yo le rozaba la pierna con el antebrazo. Creo que nadie se dio cuenta, pero después de un rato el tipo traía una erección tremenda que no podía ocultar. Me hubiera gustado llegar a algo con él, pero yo, ante todo, soy una señora.

Teresa

Tuxtla Gutiérrez

 Querida Teresa: 

Te tengo una mala noticia: una “señora” no excita a los meseros que la atienden.

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