ENTRELÍNEAS: Albores y ERA apuesta a ceguera ciudadana

ENTRELÍNEAS: Albores y ERA apuesta a ceguera ciudadana

¿Vendetta política contra exalcaldes?

 

 

Por JORGE CEBALLOS

 

Los perros y gatos abren los ojos a los 15 días, entonces ¿los chiapanecos cuando lo harán?, a muchos les parecerá ofensiva la manera de abrir este espacio periodístico, pero surge luego de ver como cientos de miles celebran y se desgarran las vestiduras cuando miran las multitudinarias concentraciones tanto de Eduardo Ramírez Aguilar y Roberto Albores Gleason, en su frenética búsqueda por la candidatura a la gubernatura de la alianza “Todos por Chiapas”

Comparar la apertura de ojos de esos animales con la ceguera ciudadana, no es para nada con la intención de ofender a quienes integran una sociedad como la chiapaneca, por el contrario, es simplemente porque esos miles que se asombran, simplemente pasan por alto que, los dos personajes emanan de un sistema político-gubernamental que mantiene en la miseria tanto a México y en especial a Chiapas.

Decir que no abren los ojos, no es exagerar, simple y llanamente, quienes asisten a esos actos es porque con su presencia garantizan una entrada económica o en especie que los ayude a mitigar las necesidades.

En tanto, esos que celebran los llenos que mantienen los aspirantes comitecos, se hacen castillos en el aire -por no decir masturbaciones mentales-, creyendo que las personas que reúnen lo hacen de motu propio, cuando es más que claro que van acarreados, llevados a cambio de dinero, despensa o bien, no quedar fuera de la obtención de algún programa social.

De lo que pueden presumir tanto Roberto Albores Gleason, como Eduardo Ramírez Aguilar, es de tener los recursos económicos necesarios para pagar autobuses, camionetas, choferes, despensa y claro está, personas que les ayuden a enviar el mensaje de que son los elegidos por los dioses para competir por la gubernatura en un Estado tan convulso como Chiapas.

Tanto Albores Gleason como Ramírez Aguilar, se han beneficiado del sistema gubernamental, eso no hay que dudarlo, han sido parte importante de un gobierno que ha saqueado, robado, corrompido y envilecido lo que ha encontrado a su paso, de ahí que quieran continuar con sus prebendas.

Mientras que al 40 por ciento de los chiapanecos o, cuatro de cada 10, viven en pobreza extrema, el senador Roberto Albores, pertenece a la elite del poder, ha sido cómplice del gobierno federal encabezado por Enrique Peña Nieto, votó a favor de la reformas estructurales que tanto han dañado a México.

Es parte importante del llamado gasolinazo, como miembro del grupo parlamentario del PRI, votó a favor de todo lo que envió el gobierno federal en los últimos años, de ahí que quiera perpetuarse y sobre todo que tenga los recursos suficientes para llenar a cambio de prebendas económicas la plaza que se le antoje.

Su contrincante y enemigo político -quizá personal- Eduardo Ramírez Aguilar, no canta mal las rancheras, ha sido parte fundamental del saqueo que vive y prevalece en Chiapas, durante el gobierno de su mecenas, Manuel Velasco Coello, ha tenido poder, recursos y margen para maniobrar a su antojo. Ha sido parte de esta generación gubernamental caótica.

Su ascenso en la vida pública y política ha sido meteórico, en cinco años ha logrado amasar fortuna como para que vivan cuatro generaciones; conducirse como magnate de abolengo, es para Eduardo Ramírez un deporte, por ello, el despilfarro en movilización, renta de autobuses, compra de despensa, compra de conciencias y espacios publicitarios, todo esto es como quitarle un pelo al gato; lo que se compra con dinero para él es lo de menos en política.

De ahí que afirmemos que una parte de los habitantes de Chiapas, no quieran abrir los ojos para ver que lejos de mejorar, con cualquiera de estos dos personajes, Chiapas no cambiará, seguirá siendo el Estado saqueado en que lo ha convertido Manuel Velasco y sus compinches, quienes en lugar de estar en las oficinas públicas, deberían estar en la cárcel por tanto desaseo administrativo.

Esos que le celebran a esos aspirantes a candidatos, sus concentraciones, deberían darse cuenta que ninguno de ellos expondría un peso de sus fortunas personales para perpetuarse en las canonjías, lo hacen con recursos de distintas índoles.

La esperanza de Eduardo Ramírez Aguilar y de Roberto Albores Gleason por alcanzar el poder gubernamental, la están basando en el voto del hambre, en comprar conciencias para saciar sus instintos de poder.

Así que, a los ciudadanos solo les queda abrir los ojos para darse cuenta que, ninguno de los dos son lo que necesita Chiapas. Al tiempo.

No se le cree al auditor

Si Alejandro Culebro Galván, Auditor Superior del Estado, creyó que dándose a conocer las denuncias penales en contra de 25 exalcaldes lo pondría en los cuernos de la luna, simplemente se equivocó.

La equivocación estriba simple y llanamente, porque esto se da a conocer en pleno proceso electoral, lo que trae un tufo muy grande a vendetta política o venganza como le quiera usted llamar estimado lector.

No es que a los que dejaron el poder hace dos años y medio no se les tenga que aplicar la ley, simplemente ¿por qué hasta ahora?

¿Por qué no denunciar las tropelías administrativas de los que están en el poder actualmente y tienen desaseos administrativos?

Existen casos documentados actualmente de que las cosas no marchan bien con los alcaldes de San Cristóbal de Las Casas, Marcos Cancino, de Tapachula, Neftalí del Toro, el de Tuxtla Gutiérrez, Fernando Castellanos Cal y Mayor, el de Comitán, Mario Antonio Guillén Domínguez. A estos no los están tocando ni con el pétalo de una rosa, de ahí que no se le crea al auditor Culebro Galván, de que se persigue a quienes han hecho mal uso de recursos públicos.

Un caso documentado de desaseo administrativo, obras infladas y mal manejo de recursos, está en Palenque, municipio en el que Marcos Mayo Mendoza, exalcalde de aquel lugar, tiene cuentas pendientes, y que en la actualidad busca repetir en el cargo, cuando la corrupción imperó en su gobierno.

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