DESDE LA TRIBUNA: Redes sociales irritantes

DESDE LA TRIBUNA: Redes sociales irritantes

Felipe Calderón y su gobierno se quejaban de que se hablara mal del país. “Hay que hablar bien de México”, nos decía el expresidente. “Tenemos que aprender a hablar bien de México”, repetía Margarita Zavala

 

 

POR ARMANDO ROMÁN ZOZAYA

 

Hace un par de días, el presidente Peña Nieto declaró que los usuarios de las redes sociales son muy “irritantes” pues hacen señalamientos “que poco recogen de los logros y de los avances que hemos tenido como nación”.

No sorprende en lo más mínimo que el señor Peña se queje de que no se reconozca lo que, según él, va bien. De hecho, su comentario es el corolario de otros también vertidos por él: “ya sé que no aplauden” y “lamentablemente, a veces se escuchan más las voces que... hacen bullying del trabajo de las instituciones”. Todo esto se refleja en uno de los lemas del gobierno federal: “Lo bueno casi no se cuenta, pero cuenta mucho”.

Felipe Calderón y su gobierno también se quejaban de que se hablara mal del país. “Hay que hablar bien de México”, nos decía el presidente Calderón. “Tenemos que aprender a hablar bien de México”, repetía su esposa, y hoy posible candidata presidencial, Margarita Zavala. Han sido, pues, años y años de que se nos exige destacar lo positivo y dejar de lado lo negativo.

¿Hablar mal del gobierno en general y/o de algunos de sus integrantes en particular es sinónimo, necesariamente, de hablar mal de la nación? Pareciese que eso es justamente lo que Peña Nieto y Felipe Calderón creen. Pero no: Una cosa es criticar a quienes, se supone, gobiernan y otra, diferente, criticar a México. Por ejemplo, destacar que la Casa Blanca de Peña Nieto y Angélica Rivera apesta a corrupción no significa que todos los mexicanos sean corruptos.

De la misma forma, considerando los salarios y prestaciones de los que gozan nuestros funcionarios públicos y, por supuesto, el compromiso que adquieren al aceptar trabajar para el pueblo de México, ¿por qué tendríamos que celebrar que dichos funcionarios hagan las cosas bien cuando las hacen bien? Por citar un caso, el secretario de Relaciones Exteriores se ha mostrado firme en su negativa, a nombre de México, de pagar el muro que el presidente Trump desea construir, lo cual es valorado por los mexicanos. ¿Hay que aplaudirle a Luis Videgaray por esto? ¿No es lo mínimo que se espera de él?

Aunado a lo anterior, incluso habiendo cosas positivas, hay muchas otras que son no sólo negativas, sino terribles. Además —posiblemente esto sea lo peor de todo y, al mismo tiempo, lo que Peña Nieto definitivamente no logra comprender—, la ciudadanía se siente agraviada y ofendida cuando, ante los asesinatos, secuestros, extorsiones, feminicidios, violaciones, asaltos, robos, pobreza, desigualdad, corrupción, etcétera, que todos los días destruyen vidas, familias y patrimonios, el Presidente de la República nos pretende hacer creer que no, que las cosas no están mal, que su gobierno va muy bien, que los analistas extranjeros nos ven muy bien y que no debemos salir de la ruta que ha trazado su administración.

Entiendo a Peña Nieto: debe ser muy difícil tener que lidiar con lo que él considera tanta rudeza, tanta irritación. Sin embargo, ¿qué será más irritante: las observaciones hechas en redes sociales en contra del gobierno o la bala perdida que impactó al niño Iker, de 4 años de edad, en Nuevo Laredo, el día de ayer? ¿O los cuatro balazos con los que fue asesinado el policía Martín Chávez cuando evitó un asalto, en la Ciudad de México, anteayer? ¿O los miles de asesinatos que han ocurrido a lo largo del sexenio (y los que faltan)?

Los comentarios “irritantes” que tanto le duelen, señor Peña, no son nada; lo realmente hiriente es que las autoridades no sólo no pueden con lo que les corresponde sino que, además, se ofenden cuando los ciudadanos, es decir, quienes pagan sus salarios, se los reclaman: eso sí, señor Presidente, eso sí que irrita.

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