HOSPITAL DEL ALMA

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Por El Duque de Santo Ton

Consultas gratis: santapiedra@gmail.com

 

 

Querido Duque de Santo Ton:

Conocí a un hombre muy guapo, atento, noble, bueno, en fin, me enamoré de él, pero la noche que me llevó a la cama por vez primera y lo vi desnudo, descubrí en él dos problemas: el primero es que tiene un pene muy pequeño; y el segundo es  que tiene dificultad con las erecciones. Las pocas veces que lo logra no siento nada, porque su tamaño es muy pequeño. ¿Qué consejos me puedes dar? Lo quiero, pero no tendré vida sexual.

Fabiola

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Fabiola:

Tal vez no sea que él tiene el pene muy pequeño, sino que tú tienes la vagina muy ancha, todo es relativo. Además, recuerda que la vida sexual de las parejas debe ir más allá de coito vaginal, los penes pequeños tienen la ventaja de poder estimular más fácilmente el punto G dentro de la vagina: si él aprende a hacerlo, tus orgasmos están garantizados. Por otra parte, hay otras prácticas sexuales a las que pueden recurrir, como el sexo oral, por ejemplo. El tamaño no lo es todo, golosa.

 

Querido Duque:

Mi novio está divorciado, tiene dos hijas y por eso le pasa a la ex mujer la pensión de alimentos y gastos de cada una. El problema es que también sigue pagando la renta de la vivienda en la que también vive su ex. Llevo ocho años con él y ahora estoy pasando una situación económica complicada. Él me dice que no puede hacer nada, porque tiene que pagar el techo bajo el que viven sus hijas, pero ahí también vive la ex, mi duda es: ¿Tengo algún derecho?, me dice, prácticamente, que no puede hacer nada, ¿Tengo que esperar eternamente para que mi pareja me pueda ayudar? Gracias a Dios tengo mi trabajo y mi sueldo.

Gisela

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Griselda:

Se supone que ese hombre está contigo para amarte no para darte de comer. Como bien dices, tú tienes tu trabajo y tu sueldo, no necesitas dar sexo a cambio de dinero, sobre todo si el tipo tiene que cumplir con sus obligaciones y lo hace, deberías sentirte orgullosa de que sea tan responsable. Por cierto, el acostarte con él no te da derecho a nada más que a disfrutarlo.

 

Duque de Santo Ton:

Me gusta que otros hombres miren a mi novia o que le digan cosas sucias al ir por la calle. Cuando va al gimnasio usa licras que hacen que se le marque demasiado el pubis y me excita mucho imaginarme que otros hombres se den cuenta de eso y la miren. Ella no sabe que me gusta que la vean con morbo y me da miedo contarle porque tal vez se pueda enojar conmigo o sentirse mal y no quiero eso. ¿Es algo normal en una pareja?

Robert

Tuxtla Gutiérrez

 

Querido Robert:

Muchos hombres tienen ese tipo de fantasías sexuales y eso tiene que ver con sus deseos inconscientes de ser admirados de manera indirecta. El disfrutar que otros deseen a tu novia te hace sentir el ganador del trofeo y que te envidian. Quizá debas averiguar por qué deseas ser envidiado a través de la mujer que tienes y no ser más bien el orgulloso hombre de esa mujer.

 

Querido Duque:

Hace poco me compré un vibrador de esos pequeñitos, que se usan a control remoto. Mide menos de seis cm de largo y tres de ancho. El caso es que me molesta muchísimo ya puesto. Me duele bastante al meterlo y ya dentro, no entiendo por qué pues cuando tengo relaciones no me molesta nada el pene, pero el aparatito sí. Sin embargo, una noche, para romper la rutina, se lo metí por el ano a mi novio y aunque a él no le gustó mucho la idea, a mí me encantó hacerlo y le meto el vibrador cada vez que puedo. A veces tengo que emborracharlo un poco para que se afloje ¿por qué me gustará una cosa tan rara? Te juro que no soy lesbiana.

Laura

Comitán

 

Querida Laura:

El sexo anal, cuando es la mujer quien penetra al hombre, lleva una carga muy fuerte de dominación satisfecha. Es una penetración que simbólicamente significa dominar al hombre, sexualmente hablando. En tu fantasía este tipo de práctica te hace ser quien lleva el mando, quien controla; las personas controladoras obsesivas disfrutan mucho con ello. Igual las personas a quienes nunca se les permite tener el mando en alguna actividad importante como el trabajo, la familia, la economía y en esta forma de sexo ven satisfecha su frustración.

 

Querido Duque de Santo Ton:

Yo soy una señora muy conocida en Tuxtla Gutiérrez, lo que se dice una dama, pero también soy bastante superficial. Si veo algo bello, no descanso hasta tenerlo, y eso incluye a jovencitos de segundaria, guapos y bien desarrollados, tú me entiendes. Actualmente tengo 54 años y tengo sexo casi a diario con un niño de 19. Es muy apuesto y huele riquísimo, como a bebé. Soy muy sensible a la belleza física. En fin soy un poco extraña pero me da miedo ser pedófila sin saberlo ¿lo soy?

Magdalena

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Magdalena:

Los pedófilos son los que se sienten atraídos por los niños, y un joven de 19 años ya está saliendo de la adolescencia. Lo que realmente eres es una piruja hecha y derecha, y ese muchacho te está utilizando como piloto de pruebas en su entrenamiento sexual. Tómalo con calma, mujer, también los hombres de tu edad tienen lo suyo, sobre todo, dinero. Te aseguro que al de 19 hasta los calzones le compras tú o le pagas para que te penetre. La dignidad también vale.

 

Querido Duque:

Soy casada, tengo 37 años, no tengo hijos y la mayor parte del día me la paso en mi casa. Un día estaba muy aburrida y me asomé a la calle por la ventana de mi cuarto, no sabía qué hacer, así que por curiosidad volteé a ver la ventana de mi vecino de enfrente y para mi sorpresa el hombre se estaba vistiendo. Al principio me sentí un poco rara, pero así fue como empecé a espiarlo, pues con el tiempo empezó a gustarme más y más. Cabe mencionar que el vecino tiene buen cuerpo y admito que se me hace guapo. Me gusta mucho verlo desnudo y hasta he llegado a masturbarme, por suerte él nunca me ha visto. Últimamente he tomado un poco de adicción por verlo desnudo, hay veces que le tomo fotos, lo cual me excitó mucho ¿Está mal lo que estoy haciendo?

Giovanna

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Giovanna:

Lo que haces no está mal, pues quien debería cuidar su intimidad es tu vecino. Si el hombre se pone en cueros frente una ventana desde la que él sabe que puede ser observado, es porque seguramente le gusta. Podría descuidarse una vez, pero volverlo una costumbre ya tiene otro nombre. Te aconsejo que no llegues a relacionarte físicamente con él, pues además de ser tú una mujer casada, solamente Dios sabe de qué sea capaz un hombre al que le gusta exhibirse de esa manera. Por lo demás, disfruta la función que por mirar no se paga.    

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