HOSPITAL DEL ALMA

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El Duque de Santo Ton

Consultas gratis: santapiedra@gmail.com

 

 

Querido Duque de Santo Ton:

Me cortaron el cabello un poco más de lo que yo quería, y ahora lo traigo por encima de los hombros. No se ve mal, pero tengo miedo de que se note mucho la diferencia, ya que a mi mamá le encantaba hacerme trenzas y arreglos en el cabello, pero obviamente ya no va a poder y no sé qué hacer. Actualmente estoy tranquila, pero de todas maneras, es algo inquietante.

Elena

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Elena:

Creo que necesitas cosas más importantes en qué pensar, ya que cada uno es libre de cortarse el cabello como lo prefiera. Si de plano te ves asquerosa, no te preocupes, porque el pelo te vuelve a crecer como si nada hubiera pasado.

 

Duque de Santo Ton:

Desde hace un tiempo se me ha vuelto muy incómodo compartir el cuarto con mi hermano menor. Él ya es mayor de edad y yo soy mayor que él unos seis años. El caso es que es que el niño es un loco; toma hasta embriagarse, fuma marihuana, llega a deshoras de la noche y ya les ha sacado varios sustos a mis padres. Ha estado al borde de la muerte por congestiones alcohólicas en dos ocasiones. Y hasta lo llegó a buscar la policía por posesión ilegal de hierba. Pero no aprende.  Sigue viviendo con mis padres al igual que yo, pero él es un vago; no estudia ni trabaja. Cuando hacemos algún trabajo de la casa, él no nos ayuda, es frío e indiferente. Mis padres no le exigen nada, creen que él trabaja y aún así no le piden dinero como a mí, que sí me piden una mensualidad. Pese a los problemas y preocupaciones que causa, las desveladas que hace pasar a mi mamá esperándolo, y demás, no le llaman la atención ni nada. Como si le tuvieran miedo. Y no conforme con eso, mi hermano se queja de la pobreza en que vivimos sin hacer nada al respecto. Cree que lo merece todo. Ni yo ni mis hermanas le dirigimos la palabra. Antes yo sí lo hacía, intenté acercarme a él como buen hermano para escucharlo y todo eso. Pero de nada sirvió. No hace caso de lo que se le dice. En cambio prefiere a sus amigotes, al punto de que las pasadas fiestas decembrinas no las pasó con nosotros sino con ellos. La verdad si echa a perder su vida me tiene sin cuidado, pero no me gusta que mis padres estén así por su culpa. Lo malo es que ellos siguen quejándose de él, y ellos sí pueden hacer algo y sin embargo no lo hacen. Por fortuna, hace unos días hizo berrinche y se fue de la casa, pero ellos le suplican que vuelva. Es más, hasta le siguen dando dinero a pesar de que según ellos está trabajando. No sé qué hacer.

Alejandro

Tuxtla Gutiérrez

 

Querido Alejandro:

Tanto tu hermano como tú ya son adultos, y tienen la obligación de buscarse la vida por ustedes mismos. Tus padres pueden hacer con su casa y su dinero lo que quieran, así que olvídate de los problemas de tu hermano y si no te parece convivir con él, búscate tu propia casa, es lo que debiste haber hecho hace tiempo.

 

Duque de Santo Ton:

La hermana de mi papá se casó con un italiano hace como cuarenta años, y se fue de Tuxtla para vivir en Turín. Allá tuvo cuatro hijos con su esposo y al parecer es feliz, pero el marido no la ha dejado regresar a Chiapas ni de visita. Lo que me parte el corazón es que ya no volvió a ver a mi abuelito, y ahora que mi abuelita está a punto de morir la llama y la llama porque fue su única hija. Mi papá ya la llamó por teléfono para decirle que venga a despedirse de su madre, que él paga todos los gastos del viaje con tal de darle esa satisfacción a mi abuelita, pero ella dice no poder porque su esposo no le permite salir de Italia ¿Hay alguna forma de hacerla venir a la fuerza?

Román

Tuxtla Gutiérrez

 

Querido Román:

Tanto así como a la fuerza, es casi imposible obligar a alguien a hacer lo que no quiera si no ha cometido un delito, pero se me ocurre que tu padre le diga a su hermana que en el testamento de su madre le fueron adjudicadas propiedades inmuebles y metálico, pero que tiene que venir a México para recibir la herencia. Puedo asegurarte que entonces ella tomará el siguiente avión para venir a reclamar sus cosas, aunque cuando llegue aquí ustedes le confiesen que fue una treta para que cumpliera con su última obligación de hija, que es estar con su madre en sus últimos momentos.

 

Duque:

Soy una niña de 16 años y un problemón. Aparte de mis papás y yo, en mi núcleo familiar están mi hermano de 23 y mi hermana de 20; hace bastante tiempo que se fueron a estudiar la universidad a Puebla y viven en la casa que tenemos ahí; hace poco pasé unas semanas con ellos y fue cuando los descubrí. Los primeros días notaba que esperaban a que me “durmiera” para encerrarse los dos en el mismo cuarto, también que salían juntos a hacer las compras y demás cosas, días después no era raro para mí notar sutiles gestos como miradas largas, tocarse las manos o caricias disimuladas en algún punto del día sin que se dieran cuenta. Ya en los últimos 3 días, cuando creyeron que me había dormido, mi hermana entró en el cuarto de mi hermano, la seguí y a través de un hueco, ya que cerró mal la puerta, vi que estaban en la silla del escritorio, ella sentada sobre él, abrazados, besándose con locura en la boca, como si quisieran arrancarse la lengua; me quedé petrificada y corrí a acostarme otra vez pero no pude dormir casi nada esa noche. Me hice de valor y me decidí a comprobar qué tan lejos llegarían si no estuviese yo presente; les dije que saldría a pasear toda la tarde y comería afuera y volvería en la noche, dejé la ventana de mi pieza sin seguro, y cerré mal la reja de la calle, hice como que salí y esperé un rato afuera; en silencio entré gateando fui hacia la habitación de mi hermana, donde estaba la puerta a medio abrir y me coloqué en un punto ciego. Los vi, los vi de misionero bajo las sábanas y besándose como la noche anterior; por alguna razón no me podía mover ni dejar de mirar, la sorpresa no me lo permitía. Cuando pasó  salí de la casa y fui a un parque cercano a procesar todo lo que vi.  Parece que no me cacharon y yo no le he contado nada a nadie, pero después de darle vueltas necesito saber por qué lo hacen, cuando empezó, que sienten por el otro, si es amor, si es calentura o qué, ¿acaso habrán pensado alguna vez hacerme parte de eso? No sé que deba hacer y sinceramente no quiero desbaratar la familia o hacer un escándalo.

Mercedes

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Mercedes:

Para tener 16 años eres una niña muy metiche y morbosa. Deja a tus hermanos que hagan con sus vidas y sus cuerpos lo que se les dé la gana, y tú dedícate a ser buena y no espiar a los demás.

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