HOSPITAL DEL ALMA

HOSPITAL DEL ALMA

Por El Duque de Santo Ton

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Querido Duque de Santo Ton:

Mi familia y yo vivimos en una casa muy grande, con un área de servicio para los criados. Sin embargo, teníamos solamente una sirvienta, una jovencita que tiene 20 años menos que yo. Hace poco llegué a la casa cuando mi esposo estaba trabajando en su estudio. Cuando me acerqué al cuarto, salió la muchacha rápidamente, arreglándose la falda. Mi esposo estaba frente a la computadora y no me quiso dar la cara cuando lo saludé. Me pareció extraño. Unos días después supe el motivo: encontré una cajita de regalo en la bolsa del pantalón que mi marido se quitó esa misma noche. La logré abrir, y encontré una cadenita de oro, pequeña, y no muy valiosa. No dije nada, y días más tarde, vi la gata con la cadenita al cuello. La confronté, y sin mucha vergüenza me confesó que desde hace años tiene una relación íntima con mi esposo. Se veían siempre cuando yo salía de viaje o pasaba un fin de semana cuidando a mis padres en San Cristóbal. Me dijo que él aseguraba que la amaba y que estaba divorciándose de mí. La corrí de inmediato, pero creo que siguen teniendo contacto. Él niega todo, pero no pudo explicar el detalle de la cadena. No quiero estar en la misma casa con él, pero si me voy, estoy segura de que la sirvienta ocupará mi lugar.

Kenia

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Kenia:

Yo pienso que tu esposo solamente se divierte con esa chica, y tarde o temprano la mandará a volar. Trata de entender, una mujer 20 años menor que tú debe ser mucho más atractiva para tu marido que tú, pero eres la esposa, la madre de sus hijos, el ama de su casa. Trata de hacerte de la vista gorda y la próxima vez no despidas a la sirvienta, al enemigo hay que tenerlo cerca. Además, creo que te sería más fácil encontrar otro marido que otra criada, la mayoría de las muchachas que antes se dedicaban al servicio, ahora trabajan como cajeras, azafatas o demostradoras. La vida es así y así hay que enfrentarla. Si no fueras una señora decente, te sugeriría que también tú te buscarás a un chofer, un jardinero, un mozo u otro empleado, 20 años menor que tu marido, para complacerte también en la cama, pero ni se te ocurra divorciarte ni darle motivos a tu marido para que deje de mantenerte y pagar los gastos de la casa. Se nota que no conoces el infierno que es ser una mujer divorciada.

 

Querido Duque:

Desde que tengo uso de razón, mi papá siempre fue algo muy especial para mí, de adolescente fue mi ídolo y ahora que soy una mujer, es mi amor imposible. Me gusta todo de él: su voz grave, su bigote y que es peludo como un oso. En la casa uso ropa diminuta y de tela delgadita, sólo para provocarlo, cosa que no he logrado hasta el momento. En ocasiones cuando llega del trabajo, me encanta darle unos masajes y aunque se resiste en un principio, siempre cede ante mi insistencia. Cuando me pregunta si tengo novio, yo le contesto que él lo es, le da una risa nerviosa y me dice que estoy loquita, esto último me genera una combinación de ternura y enojo. Ha sido el primer hombre que he visto desnudo, porque reconozco que lo he espiado cuando se baña, incluso lo he grabado y tomado fotos con mi teléfono celular. También me gusta oler su ropa interior sucia, mientras hago fantasías en mi cabeza. Conforme pasa el tiempo me pongo peor, comencé dándole besos y después caricias, pero parece que la única manera con la que me sentiré satisfecha, es el día que me entregue a él. Hace poco me ganó el sentimiento, porque estoy segura de que nunca será para mí, y en cuanto vio que yo estaba llorando, me abrazó y me consoló. Cuando estuve entre sus brazos, recargué mi cara contra su pecho velludo y no quería que ese momento acabara.  Hay días en los que la conciencia me dicta que no debo pensar así, pero hay otros donde mi morbo puede más y termino en otra recaída. Le he hecho cosas peores a mi papá, cuando se encuentra inconsciente por sus borracheras. No quisiera entrar en detalles pero te diré que si el infierno existe, hay un lugar reservado con mi nombre. Perdón y gracias por leer mi mensaje.

Mariló

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Mariló:

No me dices nada respecto de tu madre, por lo que supongo que ya no cuentas con ella, pero lo que sientes por tu papá no es algo normal, por lo menos en la sociedad en la que vivimos. Entiendo que te atraiga el físico de tu padre, sobre todo si se mantiene en forma, pero ese tipo de deseos debes canalizarlos hacia muchachos o señores que no sean de tu familia ¿para qué buscar problemas? En una de esas borracheras de tu padre, si lo excitas puedes terminar como tamal de bola (con la carne y el chile adentro).

 

Querido Duque:

Mi papá nos abandono desde que yo tenía 3 años y desde ese tiempo no sé nada acerca de él. Mi mamá se volvió a casar hace 3 años y al principio todo iba bien pero después ya no fue así, ella y mi padrastro siempre se pelean, a veces por cosas insignificantes, y mi mamá cada que hay una pelea quiere irse de la casa, se podría decir que mi mamá se irrita fácilmente con cualquier cosa, a veces me meto pero mi mamá se enoja conmigo y me empieza a decir de cosas, como que no entiende porque tiene una hija así de idiota, que más le hubiera valido seguir siendo soltera y otras cosas así. Tengo miedo de que algún día se separen de verdad.

Bertha

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Bertha:

No debes sufrir tanto por lo que pudiera pasar. Pon los pies sobre la tierra y comprende que mientras no tengas la capacidad suficiente para llevar una vida independiente, tendrás que seguir la misma suerte que tu madre y, quizás, hasta hacerte cargo de ella alguna vez. Podrás querer mucho a tu padrastro pero debes comprender que no es tu padre y con toda la frescura del mundo cualquier día de estos te manda a volar.

 

Duque de Santo Ton:

Tengo ya 34 años, fui criado a la antigua y siempre he seguido así. Creo que hasta hace un par de años atrás, tenía muchos deseos de tener un hijo pero veo la sociedad actual, los niños actuales y me da terror. Por ejemplo veo que hoy en día los adultos tratan de hacer entender al mundo de que un niño no viene con el sexo definido, que pueden elegir su sexualidad, eso es horrible; si tuviera un hijo gay moriría, no lo soportaría, ahora veo los niños delicados con psicólogos desde pequeños, qué sociedad tan enferma es en la que vivimos, siento asco al ver homosexuales por todas partes y todos felices. En Chiapas la inmigración esta desatada, antes ver un negro era como un acontecimiento, pero hoy está lleno  de gente morena que vende dulces en los semáforos. Un muy buen amigo tiene una hija de 15 años que llegó a su casa con un novio negro, eso yo no lo soportaría. Creo que un niño no tiene por qué venir a esta sociedad podrida y en decadencia. El asunto es que mi esposa quiere tener hijos, sé que lo desea pero yo no cometeré ese sacrificio.

Rubén

Tuxtla Gutiérrez

 

Querido Rubén:

Siento mucha confusión en tu mente, lo único que tienes claro es que no deseas tener hijos y yo estoy de acuerdo contigo ¿para qué?

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