HOSPITAL DEL ALMA

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El Duque de Santo Ton

Consultas gratis: santapiedra@gmail.com

 

 

Duque:

Hace unos años mi novio, el hombre al que más he querido en mi vida, se fue a Estados Unidos a trabajar y, sin saberlo, me dejó embarazada. Le escribí para que regresara a hacerse cargo de su hijo y de mí, pero me contestó que lo haría hasta que hubiera ganado  lo suficiente para darnos una vida digna. Yo me desesperé porque no tenía dinero para afrontar los gastos del parto, y porque mis padres y mis hermanos no me iban a perdonar que fuera madre soltera. Entonces, un muchacho mayor que yo, de buena posición económica, me ofreció casarse conmigo, guardar el secreto y registrar y querer a mi niño como si fuera suyo. Te juro Duque que no me quedó más remedio que aceptar; le dije que sí y contraje nupcias vestida de blanco, con velo, ramo, fiesta y toda la cosa. La cosa es que todavía estoy enamorada del verdadero padre de mi hijo y a mi marido le tengo afecto, pero no lo amo. El papá del niño regresó de Estados Unidos soltero y con dinero para poner un negocio. En cuanto se enteró de que yo estaba casada, él se casó con otra muchacha de una miserable colonia, que no sabía nada del asunto y tiene con ella ya tres niñas. Últimamente no he resistido la tentación, y después de conseguir su celular, lo he buscado para que por lo menos tengamos relaciones sexuales, pero él no quiere ¿qué puedo hacer?

Nery

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Nery:

Yo te aconsejo que le hables a la esposa del verdadero padre de tu hijo, y le cuentes toda la verdad de lo que pasó entre su marido y tú. Así, ya que él no te corresponde, por lo menos podrás arruinarle la vida sembrando la duda en la mente de su mujer.

Señor Duque:

Yo soy una mujer de clase media baja, y desde que me casé había tenido que aguantar al bruto de mi marido que nunca me daba ni para comer, y me golpeaba brutalmente, hasta que una noche le enteré un cuchillo cebollero en la barriga. Me condenaron a treinta años de prisión, pero desde este encierro leo tus notas y al hacerlo siento como si mi imaginación me permitiera volar. Te agradezco que escribas tan bonito, aunque aquí cada ejemplar de “Oye Chiapas” (de contrabando) me cuesta 30 pesos, pero, cuando los tengo, los pago con mucho gusto, porque eres de los pocos chiapanecos columnistas que valen la pena.

Sara

Cintalapa

 

Querida Sara:

Gracias por todas las flores que me echas, nunca una carcelaria me había escrito así.

 

 Duque querido:

Dicen que a algunas jovencitas (yo tengo 15 años), nos atraen los hombres mayores, lo cual yo creo que sí es cierto, porque cada vez que se me queda viendo un hombre de más de cuarenta años o me toca, siento que se humedece mi ropa interior. Éste es el tercer mensaje que te envío, pero creo que hay un error en mi cuenta de correo electrónico porque no lo puedo abrir, así que si alguien se quiere comunicar conmigo, puede hacerlo a esta otra: elenitapenagos@gmail.com . Espero que ahora si se puedan contactar conmigo. Yo soy muy inocente y necesito que me enseñen cosas de la vida. Prefiero que sean peludos, piernudos y nalgones.

Elena

Tuxtla Gutiérrez

 

 Querido Duque:

Busco modelos masculinos y femeninos para sesiones fotográficas al desnudo.

Archi

Tuxtla Gutiérrez

 

Querido Archi:

¿Cuánto pagas?

 

 Duque de Santo Ton:

Estaba muy contenta porque por fin había encontrado a una sirvienta honrada, honesta, limpia y trabajadora, y se me ocurrió contárselo a mi suegra. Rauda y veloz, la señora aprovechó un viaje que hice a Yajalón, para hablarle a mi muchacha, ofrecerle doscientos pesos más de sueldo y quedarse con ella. Ahora estoy sin ayuda y me muero de coraje cada vez que tengo que ir a comer o a cualquier otra cosa a casa de mi suegra. Me dan ganas de mentarle la madre a la condenada vieja, pero ella es la madre de mi esposo y la abuela de mis hijos, por eso me detengo.

Chela

Tuxtla Gutiérrez

 

 

 

Querida Chela:

Me da mucho gusto que te detengas, porque no creo que seas tan ordinaria como tu suegra, que abusó de tu confianza y no le importó sacrificarla con tal de piratearte a tu felina asistente. Pienso que lo más conveniente es que te calmes y que ya cuando estés más tranquila, pienses en la forma de devolverle el golpe a la vieja justo en donde más le duela, lo que no te será difícil en tu posición de esposa de su hijo y madre de sus nietos. Piensa en un desaire que la haga desfallecer, que la deje sin aliento, sin ganas de volver a meterse contigo. Las fechas navideñas te ofrecen la ocasión en charola de plata ¿Lo de la muchacha? mejor olvídalo, aunque se arrepienta, no es digna de volver a tu casa.

 

 

 

Duque de Santo Ton:

Me casé con un chiapaneco y me tuve que venir a vivir a Tuxtla, a pesar de que odio el calor y soy alérgica a las picaduras de mosquito. Sin embargo, no sabía que lo peor de todo estaba por venir. Simplemente no me puedo adaptar al ambiente de esta ciudad, en la que todo el mundo es falso, acomodaticio y hasta perverso. Existe una especie de pacto entre los tuxtlecos para hacer sentir mal a los que no pertenecen a su círculo o a los que no les pueden sacar nada, y a mí me ya me están volviendo loca, porque odio a la gente interesada y convenenciera. Vivo a base de tranquilizantes y no me interesa socializar ni con las madres de los compañeros de la escuela de mis hijos. Mis cuñadas, mis concuñas y mis primas políticas son unas víboras de cascabel y tener amigos del sexo masculino está prohibido para las señoras decentes. Te lo juro que ya no aguanto.

Vanessa

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Vanessa:

Si el problema es tan grave, pídele a tu marido que te saque de aquí, porque la sociedad no va a cambiar para adaptarse a ti. De eso, puedes estar segura.

 

Duque:

La hija de una hermana que vive en Torreón me pidió permiso para pasar unos días en mi casa porque tiene amigos en Tuxtla, y está con nosotros desde julio. Es una chamaca a la que me cuesta mucho trabajo controlar, porque aunque tiene 17 años es una parrandera y siento que ya está bien maleada. Para ponerte un ejemplo de que lo que te digo es cierto, te voy a decir que a la niña le ha dado por abrir la puerta del baño cuando mi marido está bajo la regadera o sentado en el excusado. También abre la puerta cuando él se está cambiando en mi cuarto. Yo podría pensar que lo ha hecho por accidente, pero eso sucede por lo menos tres veces por semana y por muy bruta que me crea mi sobrina, yo estoy segura de que le gusta ver desnudo a mi esposo ¿qué puedo hacer para remediar la situación sin que se enoje mi hermana?

Andrea

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Andrea:

Para empezar pídele a tu esposo que le ponga pasador a las puertas de los cuartos en los que se piensa encuerar o bajarse los calzones. Si de todas maneras la situación incómoda persiste, entonces habla con tu sobrina con amabilidad y dile que piensan llegar a visitarte unos parientes de tu marido, por lo que necesitas el espacio, pero que con gusto la recibirás en las vacaciones de Semana Santa, aunque no sea cierto. Si la niña insiste en quedarse, entonces acúsala con tu hermana por borracha y dile además que es drogadicta y que no puedes con la responsabilidad, antes de que la muchachita se te adelante y le diga que eres poco hospitalaria con la familia.

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