HOSPITAL DEL ALMA

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Por El Duque de Santo Ton

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Duque de Santo Ton:

Tengo 25 años y soy soltera. Quiero comentarte algo que me sucedió hace unas semanas cuando fui a visitar a mi hermana casada que vive en Pijijiapan. Sucede que a mí me gusta dormir desnuda, y como Pijijiapan es una ciudad donde hace mucho calor, no dudé en hacerlo cuando fui de visita a su casa. Una mañana, mis tres sobrinitos, de 7, 5 y 2 años, entraron en la recámara donde yo estaba durmiendo, para despertarme. Yo estaba tapada con la sábana, sólo los hombros estaban descubiertos. Los niños obviamente no se enteraron de que yo estaba desnuda bajo las sábanas. Entró en seguida mi hermana y ella sí se dio cuenta. Les dijo a los niños que salieran y entonces me dijo que le molestaba mucho que yo durmiera así en su casa, e insistió en que a partir de esa noche yo usara bata o pijama. Yo no dije nada y esa misma mañana salí a comprar una bata, que usé el resto de los días que pasé con ellos. Lo que me mortifica es que, si a ella le molestó tanto que yo durmiera así (cosa que ni notaron los niños), ¿por qué no ha enseñado a sus hijos que deben tocar la puerta para pedir permiso de entrar antes de hacerlo? Creo que ella es la equivocada y que no está educando bien a sus hijos. Ahora cuando ella venga a mi casa yo le voy a imponer mis reglas. Quisiera tu opinión sincera. Gracias.

Armida

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Armida:

Si ni tú ni tu hermana saben compartir la intimidad, cuando se visiten búsquense un hotel para no mezclar costumbres ni formas de ser. Ni ella tiene derecho a opinar sobre lo que no te pones para dormir, ni tú puedes criticar la manera en que la mujer educa a sus hijos.

 

Querido Duque de Santo Ton:

¿Qué son los afrodisiacos?

Luzma

San Cristóbal

 

Querida Luzma:

Se llama afrodisiacos a ciertos alimentos o bebidas a las que se atribuye el poder de estimular los deseos sexuales. El término proviene de “Afrodita”, la diosa griega del amor carnal (Venus en la versión romana). En México, los afrodisiacos más populares son los ostiones y los huevos de tortuga, pero hasta la fecha nadie ha podido comprobar que exista una relación causa – efecto entre su consumo y las ganas de planchar.

 

Duque de Santo Ton:

Tengo 17 años recién cumplidos y estudio la prepa en el Tecnológico de Monterrey. Mi familia es muy tradicionalista, muy religiosa y mi papá ha sido muy exigente tanto con mis dos hermanos hombres como con nosotras las tres mujeres. Hace ocho meses que ando de novia con un muchacho de 23 años que ya está recibido de carrera. Lo quiero muchísimo y él también a mí. Yo he querido que vaya a mi casa para conocer a mis papás y hermanos, y para que pida permiso de ser mi novio, y también he querido que me lleve a su casa para conocer a su familia, pero él no ha querido ni una ni otra cosa. Ya consiguió trabajo y dice que nada más que pague algunas deudas que tiene, comenzará a juntar para comprar una casa y muebles para casarnos. Hace dos semanas me pidió que hiciéramos el amor, para demostrarnos todo lo que nos queremos, que ver al cabo que vamos a casarnos. Yo le dije que no, porque quiero salir bien de mi casa, que quiero llevar mi vestido blanco en mi boda, pero él insiste e insiste. No quiero perder a mi novio porque lo quiero, pero no sé cómo decirle para que no insista y espere con paciencia el día que podamos casarnos. Mis papás quieren que yo haga una carrera y esos han sido los planes porque yo también quiero seguir estudiando.

María Luisa

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida María Luisa:

Ni se te vaya a ocurrir aflojarle el tesorito a ese novio tuyo. Dile que si tú puedes esperarlo hasta que tenga dinero para comprarse una casa, él puede esperar a firmar el acta de matrimonio para disfrutar de eso que tanto quiere. Por desgracia, en sociedades como la nuestra, existe la idea de que el sexo sin restricciones es un símbolo de la emancipación de la mujer, pero es todo lo contrario. Con toda seguridad, tu novio no quiere conocer a tu familia porque es casado y lo único que le interesa de ti es que le abras las piernas. Sé fiel a tus ideales y por mucho que ames a ese joven no te vayas de bruces, porque los que se van de bruces suelen romperse el hocico.

 

Querido Duque:

Quiero decirte que en mi familia, todos leemos tu columna: mis papás, mis hermanas casadas y yo, que estoy todavía soltera. Por lo tanto, cuando mi hermana lea esta carta va a comprender que me refiero a ella y seguirá tu consejo. Ella y su esposo no son cuidadosos con lo que ven en la televisión delante de sus hijos. No te diré las edades de sus hijos porque mis papás pudieran identificar a mi hermana y no quiero eso, pero son mayores de 7 y menores de 13. Como te digo, mi hermana y mi cuñado muchas veces ven películas que no son pornográficas, pero en las que las parejas tienen sexo o aparecen mujeres desnudas, o hay violaciones u homosexuales que se besan. Para ellos, como adultos, puede estar bien, cada quien su gusto y su moralidad, pero lo que no me parece apropiado ni bueno es que no se fijen que en ocasiones sus hijos están presentes y les permiten ver eso. Yo me di cuenta porque estuve viviendo con mi hermana unas semanas por cuestiones de salud. Estoy segura de que tu opinión ayudará a mi hermana y a su esposo.

Felicia

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Felicia:

No sé cómo te atreves a criticar la forma en que tu hermana y tu cuñado educan a sus hijos, si tú ni hijos tienes, además de que te abrieron las puertas de su casa para que convalecieras en ella. A tu hermana no tengo porque darle consejos que ni siquiera me ha pedido, pero a ti te recomiendo que no te metas en lo que no te importa, no tienes derecho a opinar.

 

Querido Duque de Santo Ton:

Quisiera que en la vida de mi esposo hubiera una mujer: yo, ya que su “amante” es la televisión. Está frente al aparato desde que llega del trabajo, aproximadamente a las 7 de la noche, y no se despega de allí hasta la madrugada, cuando ya está medio muerto de sueño ¿Sexo? Muy eventual porque siempre está ya cansado. Ni siquiera se levanta a cenar conmigo y con los hijos, tengo que llevarle la cena para servírsela en una mesita cerca de donde está la tele. Y los días que no trabaja, se los pasa viendo televisión todo el día. Qué esperanzas de que nos lleve a mí y a nuestros hijos a alguna parte o nos acompañe a ver a mi familia o a la suya. Cuando se ve forzado a ir a algún lugar, si tiene confianza y tienen la televisión encendida, se sienta frente a ella y no hay poder humano que lo levante. Así es de falto de educación. No importa que sean familiares o amigos de confianza. Eso no se hace. Tenemos 11 años de casados y me dan ganas de colgarme de las paredes de desesperación con un “cable”. ¿Por qué me apagó a mí y sólo enciende la tele?

Evelia

San Cristóbal

 

Querida Evelia:

Sostener a una familia en la entidad más pobre del país, es un mérito que debe recocérsele a cualquiera. Seguramente tu marido se rompe el lomo y recibe humillaciones todo el tiempo, solamente para conseguir lo necesario para que ni a ti ni a tus hijos les falte nada, y cuando llega a su casa lo único que quiere es evadirse de tan terrible realidad. Por lo menos no usa drogas o alcohol para escapar, se conforma con pegarse al diabólico aparato que también es una droga sumamente adictiva. Me parece que lo que tienes que hacer es tratar de buscar algo que haga más agradable la existencia de tu esposo, no ofrecerle el mismo sexo que han tenido desde hace once años y que seguramente ya lo tiene harto.

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