HOSPITAL DEL ALMA

HOSPITAL DEL ALMA

Por El Duque de Santo Ton

Consultas gratis: santapiedra@gmail.com

 

 

Querido Duque de Santo Ton:

Soy un hombre de cuarenta años, pero subo fotos mías vestido de mujer en algunas redes sociales “especializadas”, pero siempre tomando precauciones para que no me reconozcan. Me excito como perro al saber que hombres (la mayoría de las veces) y mujeres (algunas menos, pero las hay) me digan que les gusto o que se masturban viendo mis fotos. No sé si lo que hago puede considerarse normal.

Hugo

Tuxtla Gutiérrez

 

Querido Hugo:

Claro que lo que haces no es normal, es una reverenda putería, pero si te satisface y no te causa conflictos emocionales o laborales, llégale a tu vicio.

 

Querido Duque de Santo Ton:

Desde siempre he sido muy activa sexualmente. A los 16 años mantuve una relación con un hombre de 45, quizás su experiencia o, mejor dicho, mi experiencia con él, despertó mi sexualidad imaginativa. Ahora, a los 25, soy una verdadera zorra a la que le gustan los juegos sucios ¿Algún día terminará mi calentura?

Selene

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Selene:

Espero que no.

 

Querido Duque:

Soy una mujer de 31 años, y vivo con mi novio desde hace 10 años. Él ha sido mi primera relación seria y mi único amor. Siempre he tenido un interés natural por el sexo. He leído sobre sexualidad taoísta y me está apasionando el tema de la energía sexual y toda su filosofía.

Martha

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Martha:

Ten mucho cuidado con los libros y revistas que lees, muchas veces suelen ser un atajo para llegar a la promiscuidad y la falta de valores ¿qué no fuiste a la doctrina cuando eras niña?

 

Duque:

Soy un pobre imbécil. Mi primera masturbación fue a los 17 años, casi al final del bachillerato. Me enteré de lo que era gracias a un amigo de clases. Resulta que mi vecino, mi amigo del alma, llevaba un par de años meneándosela y no fue capaz de compartir ese conocimiento conmigo. La verdad es que le guardo rencor.

Juan Carlos

San Cristóbal

 

Querido Juan Carlos:

No puedo creer lo que me escribes, pareces una colegiala de un colegio de monjas. La vida hay que descubrirla uno mismo y no esperar que nadie venga a enseñarnos cosas que se aprenden solas.

 

Querido Duque de Santo Ton:

Soy mujer, pero prefiero no mencionarte mi edad, porque decirla sirve para caer de plano en el estereotipo. Quien quiera, que intente adivinarlo, quien no, que se limite a pensar en un ser humano. Tengo esposo y dos hijos propios, más uno de mi marido al que quiero como mío. Soy básicamente heterosexual, pero me gustan algunas mujeres. Hay algunas muchachas a las que me comería a besos, a las que les haría el sexo oral y les metería de todo por la vagina. Hembras a las que trataría como me gusta que me trate un hombre a mí. Esto me pasa sobre todo cuando salgo a correr. Creo que la adrenalina que provoca correr hace que me guste todo y me vea capaz de comerme todo. Me he revolcado con muchos y muchas a los que he conocido en el parque Cañahueca. Me fijo en el culo de ellas y no me extraña que los hombres pierdan el norte por nosotras. De ellos, cuando corro, lo que me excita es su esfuerzo, lo que se entregan al ejercicio.

Guadalupe

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Guadalupe:

No digas que eres heterosexual porque estarías mencionando algo que no tiene nada de verdad. Tú eres de las personas a las que les gusta disfrutar ambas caras de la moneda, lo cual no tiene nada de malo porque cada quien puede hacer de sus orificios papalotes para echarlos a volar.

 

Duque de Santo Ton:

Soy morboso y mirón. Creo que mucho más de lo que me atrevo a confesarle a mi esposa, pero sé que se va a enterar leyendo esto. Me gusta lo obsceno, hablar de sexo salvaje, que me traten como a un rey, mirar a otras parejas hacer el amor, causar dolor, insultar, que me insulten y ese tipo de cosas. Uno de los días que más me he calentado en mi vida ha sido viendo como le metían mano a una mujer obesa. Tanta carne manoseada ¡qué placer! Otro fue limpiándome el pene tras tener sexo con una prostituta para estar limpio para meterme con la siguiente. La sensación fue maravillosa. Me hubiera cogido a siete. Dime Duque ¿qué puedo hacer para cambiar?

Rubén

Tonalá

 

Querido Rubén:

No puedes hacer nada más que disfrutar de tu cochambrosa sexualidad. La vida se encargará de aplacarte y de hacerte portar bien.

 

Querido Duque de Santo Ton:

Soy una mujer de 45 años, casada por segunda vez, con un hombre guapísimo, al que adoro. He tenido muchas parejas sexuales, y cuando digo muchas, son muchas. Novios, encuentros casuales y amigos con derechos. Durante algún tiempo mantuve relaciones sexuales con mujeres y la idea me resultaba siempre excitante, pero llegado el momento me quedó una especie de vacío, había como una energía distinta que con los hombres que me impedía disfrutar al máximo.

Lucía

Chiapa de Corzo

 

Querida Lucía:

Si tienes un esposo guapísimo, al que adoras, deja de pensar en pendejadas.

 

Duque de Santo Ton:

Me sentía muy sola y quería experimentar con mi sexualidad. Había estado con muchos hombres y la mayoría eran pésimos en la cama; además no quería complicaciones sentimentales, solo buscaba pasar un buen rato en buena compañía. Pensé que un profesional sería por fuerza un gran amante. Una amiga me pasó el celular de un joven dedicado a satisfacer mujeres casadas y mis expectativas se cumplieron. El muchacho no cesó hasta que me hizo tener varios orgasmos, y lo contraté varias veces más. Lo malo es que se fue a vivir a Veracruz y no he podido encontrar otro hombre como él.

Lidia

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Lidia:

Por Email te mandé una serie de números de celulares de jóvenes que me han escrito buscando a una dama como tú. Inténtalo, pero no olvides que, a diferencia de tu amiga, yo desconozco la calidad de sus servicios y la honorabilidad de sus costumbres, pero en esta vida, quien no arriesga, no gana.

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