LA PERLA TAPATÍA

LA PERLA TAPATÍA

Por Manuel Zepeda Ramos

 

 

La Universidad de Guadalajara -U de G-, ocupa hoy un lugar principalísimo entre las instituciones del mundo que promueven la cultura.
No obstante haber sido una universidad virreinal -la Real Universidad de Guadalajara, fundada en 1792-, no es hasta 1925 cuando don José Guadalupe Zuno Hernández, gobernador de Jalisco, la reabre y le da su estatus actual de Universidad de Estado.
Mi aseveración se sustenta en realidades evidentes:
La Feria Internacional del Libro de Guadalajara -FIL-, realizada y promovida por la U de G, convierte a la Perla Tapatía desde hace 31 años en la sede mundial de la cultura impresa del idioma español que a todo México enorgullece. En esta ocasión, será dedicada a Madrid y a sus escritores y a sus editoras y a sus artistas que llegarán con sus artes escénicas y sus artes visuales y su música directamente a Guadalajara. La FIL habrá de convocar a un millón de visitantes que llegarán a conocer a la Perla Tapatía, del 25 de noviembre al 3 de diciembre, a 700 escritores de 41 países que presentarán sus nuevos libros o darán conferencias, así como a comprar la obra última manufacturada por más de 800 editoriales de ibero américa. 
Es pues, la FIL de Guadalajara, La fiesta de las fiestas del mundo editorial de la lengua española, que camina de la mano con la gran feria de Fráncfort, Alemania, como las dos más grandes y prestigiosas ferias de libro del Planeta.
Pero tengo que sumar otras fortalezas de la U de G, que justifiquen mi apreciación:
Desde hace más de 30 años, está Universidad de Estado ha promovido intensamente el arte cinematográfico a través de su escuela de cine y su conocimiento a través de sus festivales. En la U de G se han formado muchos cineastas y productores, fotógrafos, maquillistas, actores y sonidistas que han enriquecido el séptimo arte con la formación en sus aulas de cuadros profesionales bien educados. Jaime Humberto Hermosillo y Guillermo del Toro, de gran reconocimiento internacional, son dos cineastas de enorme creatividad, representativos de la formación cinematográfica de la U de G en sus últimos años.
Pero la cereza del pastel habría de llegar hace apenas pocos días:
La U de G acaba de inaugurar el centro de Salas para las Artes Escénicas y Cinematográficas, y lo hizo espectacularmente, con una muy seria gala de ópera y zarzuela con los triunfadores del concurso mundial Operalia -dos de ellos mexicanos-, al lado de su gran promotor: Plácido Domingo. Al final del evento fue anunciado que la sala principal de esa unidad habrá de llamarse Plácido Domingo. Evidentemente emocionado, con lágrimas en los ojos y palabras entrecortadas, el monstruo planetario del bel canto, educado en México desde edad temprana, llegado a estas tierras con la compañía de zarzuela de sus padres, el matrimonio español formado por don Plácido Domingo y doña Pepita Embil, recibe ese reconocimiento justo en la ciudad en donde había cantado por vez primera, a los 17 años, de manera profesional: la Perla Tapatía. Noche inolvidable para Plácido Domingo.
Pero falta más para justificar mi apreciación:
Desde hace dos años, la Orquesta Filarmónica de Guadalajara, está convertida en la mejor orquesta sinfónica de México. Eso lo ha logrado su joven director, Aldo Parisotto, ciudadano canadiense casado con ciudadana mexicana.
Su presencia en Guadalajara, que lo ha convertido en un gran promotor de la música sinfónica, lo ha llevado a convocar a un grupo numeroso de jóvenes venezolanos producto de la Escuela de Orquestas y Coros Infantiles promovida por el maestro Abreu hace más de 40 años -que no tiene nada que ver con el comandante Chávez ni con Maduro-, rescatando con la música sinfónica a cientos de miles de niños pobres, desamparados y de la calle que se han ido incorporando al Mercado laboral de la música sinfónica en el mundo.
Me gustaría solo agregar que el actual director de la Orquesta Filarmónica de los Ángeles, el joven venezolano de 36 años Gustavo Dudamel, formado en las orquestas promovidas por el Maestro Abreu, hijo de un obrero de Barquisimeto, se inició en la música oyendo discos de Javier Solís que a su papá le gustaban. Hoy, este monstruo de la música que dirige a una de las orquestas más importantes del Planeta y que en un futuro habrá de asumir la titularidad de la Orquesta Sinfónica de Berlín, es invitado todos los años a la Scala de Milán a dirigir dos óperas con los mejores cantantes del mundo.
La Orquesta Filarmónica de Guadalajara se habrá de convertir, muy pronto, en el pilar fundamental para el desarrollo de la ópera, zarzuela y grandes musicales en la Perla Tapatía, al lado de la U de G. Digo más: falta poco tiempo para que la Filarmónica de Guadalajara se integre a ella como parte fundamental de su estructura.
La Universidad de Guadalajara, La U de G, Universidad de Estado -no autónoma-, es en este momento el bastión de vanguardia más importante para el desarrollo de la cultura en nuestro país.
Atrás de todo esto, hay un extraordinario trabajo colectivo de muchos años, sin duda encabezado por Raúl Padilla.
Enhorabuena!

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