HOSPITAL DEL ALMA

HOSPITAL DEL ALMA

Por El Duque de Santo Ton

(Consultas gratis: santapiedra@gmail.com)

 

Querido Duque:

Estoy atravesando una situación muy difícil: después de cinco años de casada, me abandonó mi marido y se llevó todo lo material que teníamos. Solamente me quedé con deudas a mi nombre que pago sola. Para colmo de males, me quedé sin trabajo hace un mes, y en comer se fueron todos mis ahorros. No encuentro trabajo y hace unos días recibí la propuesta de un hombre que me ofreció ayuda económica a cambio de tener sexo con él. Fue muy difícil para mí pero acepté, no sé cómo pude llegar a caer tan bajo.

Clara

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Clara:

No eres la primera ni la última mujer desesperada que recurre a ese tipo de medidas para salir de apuros económicos, así que no hagas tanto drama. Además lo hecho, hecho está, y ya ni llorar es bueno. Solamente te recomiendo que si vas a seguir practicando el oficio más antiguo del mundo, tomes todas las medidas profilácticas necesarias, pues las enfermedades venéreas están a la orden del día y a estas alturas sería una babosada que salieras con el “domingo 7” de un cliente.

 

Querido Duque de Santo Ton:

En una reunión de amigas, una de ellas decía que tiene una vecina que quiere copiarle todo lo de su casa: sus cortinas, alfombras, muebles y hasta le pide las recetas de lo que cocina, y también cómo se viste. Ella dijo que le molesta eso y algunas se burlaron de ella. Yo le dije que la comprendo y le expliqué la razón. Yo tuve una amiga que constantemente competía conmigo y eso sucedió por varios años. Ella copiaba mi ropa, mis cortes de pelo y color, la manera de maquillarme y el colmo fue cuando se enteró de que me casaba, entonces presionó a su novio para que se casaran y lo hizo un mes antes que yo. Luego decoró su casa con muebles muy similares a los míos y copió hasta los edredones de sus camas. Y por supuesto su carro del mismo color del que yo tenía entonces. Nadie puede convencerme de que todo lo hizo a propósito. Una vez se lo dije a ella y me contestó que no, que todo era “coincidencia”. Estoy segura que ella sufría de baja autoestima y de inseguridad. Me imitaba porque no creía que sus ideas eran suficientemente buenas. Alguien me dijo que debía sentirme halagada, pero créeme, no era divertido que imitara todo de mí y no poder decir nada porque a la gente le parecía que yo era “demasiado sensible”. Finalmente me distancié de ella y dejé de verla. Fue la única manera de sentirme mejor.

Aurora

San Cristóbal

 

Querida Aurora:

Se me hace que la que tiene baja la autoestima eres tú, y  te desagrada que te imiten por temor a que te superen. Madura, hija mía.

 

Querido Duque de Santo Ton:

Hace tres años mi esposo compró la casa de mis sueños. Nos encanta tanto a él como a mi hija y a mí. Vivimos encantados en ella, pues nos gusta la ubicación y el entorno. El problema son nuestros vecinos de al lado. Mi hija tiene 14 años y ellos tienen tres hijos, la de en medio es una jovencita de 15 años que inmediatamente se hizo amiga de mi hija. Suena bonito, ¿verdad? Pues no. Resulta que nuestra vecinita es ratera. Cuando lo descubrimos fue hace algunos meses cuando mi hija notó que le faltaban unas sandalias y luego se las vio a la vecina. Llamé a su mamá para decirle y ella me dijo que su hija “sólo se las había llevado prestadas”. Me dijo que no era gran cosa y la jovencita las regresaría. También dijo que su niña compra muchas cosas porque trabaja medio tiempo y su dinero es sólo para ella. Después, en una reunión, en una casa de otros vecinos, me sorprendí mucho al ver que la mamá usaba unas sandalias de piel bastante finas que eran mías y que se me habían perdido hace dos meses. Le pregunté dónde las había comprado y dijo que en una tienda de departamentos y luego dijo que una parienta se las había regalado a su hija. He pescado a la pequeña ladrona con otras cosas que se nos han perdido, y cuando le he dicho a su mamá, ella da una excusa frívola. Y jamás han devuelto nada ni han ofrecido disculpas por las cosas que le he preguntado. Quién sabe cuántas cosas más se habrá llevado. Estoy muy enojada por la actitud de esa señora y por su falta de preocupación por lo que hace su hija, a la que le hacen mucho daño si no la corrigen. Lo correcto es que la castigaran para que aprendiera la lección. ¿Me puedes sugerir cómo actuar?

Marianne

Tuxtla Gutiérrez

 

Querida Marianne:

Yo te sugiero que pongas a tus vecinas en evidencia, que adviertas a todo el vecindario sobre sus malas mañas y les retires hasta el saludo. Más vale no rozarse con cierto tipo de gente.

 

Querido Duque:

Estoy saliendo con una muchacha desde hace poco tiempo, aunque el suficiente para ir conociéndola. El problema es que es una chava un poco manipuladora, es decir, sabe cómo hacerme creer que no tiene la culpa de nada en cada discusión que hemos tenido y aunque sepa que tengo la razón, le cuesta mucho trabajo aceptarlo. Siempre termina por darle vuelta a las cosas y yo, para no hacer la bronca más grande, acabo cediendo. He hablado con ella para que entienda que a veces es necesario dar el brazo a torcer y que no pasa nada, pero ella es así, es necia  como ella sola. Tiene 21 años y este aspecto de su personalidad me parece muy inmaduro, aunque es lo único malo que tiene, pues en todo lo demás está bien, es un bomboncito ¿Cómo le hago para confiar en ella?

Alfredo

Tuxtla Gutiérrez

 

Querido Alfredo:

Por más que te guste ese “bomboncito”, más te vale usarla simplemente pero sin involucrarte en el plano sentimental. Ella nunca va a cambiar y menos por ti, que te usa y te juega como un pelele. Mejor disfruta de su belleza sin pensar en que será la madre de tus hijos.

 

Querido Duque de Santo Ton:

Tengo 26 años. Llevo alrededor de nueve años con mi novio y empiezo a ver que su apatía por el sexo se incrementa. Como toda pareja que lleva tanto tiempo, hemos vivido algunas crisis emocionales y familiares juntos, nos apoyamos e intentamos salir adelante con lo que se venga, excepto que a él nunca le ha sido de interés el sexo en la misma medida que a mí. Él es muy bueno en la cama y siempre me lleva donde debo llegar, pero solo tenemos sexo si él esta de humor y yo casualmente lo sugiero o me le insinúo. Hablé una vez de esto con él, porque él actuaba como si me hiciera un favor cuando teníamos sexo, a lo que me dijo que era una ridícula. Siento que quizá le da asco mi cuerpo o está asqueado de tener sexo conmigo.

Luisa

Chiapa de Corzo

 

Querida Luisa:

Después de nueve años de acostarse contigo sin ningún compromiso más que el afectivo, seguramente tu novio ya se aburrió de ti pero no se atreve a decírtelo. Los noviazgos largos tienen ese problema, nunca son vistos como una relación de pareja cimentada, sino algo pasajero que dará paso a cosas por venir. Él seguramente está esperando el siguiente plato, si no es que ya se lo está comiendo. Te recomiendo que tú también veas el menú. Tu novio no es el único hombre del mundo.

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