HOSPITAL DEL ALMA

HOSPITAL DEL ALMA

Por El Duque de Santo Ton

(Consultas gratis. santapiedra@gmail.com)

 

Querido Duque de Santo Ton:

A pesar de que ya estamos en la última parte del sexenio, conseguí que me nombraran jefe de departamento en una oficina de gobierno, en la que seis o siete personas dependen de mí. Entre ellas hay un sujeto viejo y taimado, que acude puntualmente a cumplir con su horario, porque está a dos años de jubilarse. La verdad es que todos los demás compañeros y yo, el jefe, somos mucho menores que él y nos burlamos de todas sus babosadas porque sabemos que tiene la necesidad de soportarnos. A veces me siento mal pero luego pienso que así es la vida ¿verdad?

Noé

Tuxtla Gutiérrez

 

Querido Noé:

Efectivamente, la vida te coloca en posiciones en la que das por hecho que serán para toda la vida. Puedo asegurarte de que la mayoría de los que se burlan del anciano, incluyéndote a ti, tarde o temprano tendrán que soportar que otras personas se mofen de sus necesidades.

 

Querido Duque de Santo Ton:

Hace varios meses abrí mi cajón y noté que mis pantimedias tenían un hilo corrido y me sorprendió porque no las había usado. No le di mucha importancia al hecho, pensé tal vez un día se me rompieron y no me di cuenta, pero después mi hija me dijo que a ella le había pasado lo mismo.  De inmediato pensamos en que la criada se estaba poniendo nuestra ropa íntima, pero esa misma noche llegué más temprano que de costumbre a mi casa y sorprendí a mi hijo de 15 años usando un minivestido de pedrería, mis pantimedias y unos zapatos de mujer. Con coquetería se maquillaba el rostro frente a un espejito e iba a insultarlo cuando recapacité y volví a salir de la casa sin que él se diera cuenta de que lo había visto. Estuve deambulando en la calle durante casi dos horas, y al regresar encontré al niño con su ropa normal, la cara lavada y viendo la televisión. He leído algo sobre el travestismo, pero lo que más me preocupa es que mi hijo sea gay ¿tú qué piensas?

Zully

San Cristóbal

 

Querida Zully:

Es obvio que tu hijo es un maricón, hecho y derecho, pero ¿para qué te preocupas? Hagas lo que hagas o digas lo que digas, él no va a cambiar.

 

Querido Duque:

Tengo 22 años y me ocupo de la casa de mis padres.  Me paso todo el día limpiando, intentando que todo esté en orden, pero al llegar mi papá de su trabajo, a los dos minutos está todo sucio y revuelto otra vez. Ensucia todo y yo tengo que limpiar, porque dice que para eso estoy y es lo único para lo que sirvo. Por mucho que intente mantener la casa ordenada y limpia es inútil.  Yo sé que valgo y mucho, algo me queda de autoestima, pero mi padre no quiere que me ponga a trabajar porque como mi mamá está enferma, no lo va a poder atender y luego él qué va a hacer. Para mí que sólo necesita alguien en quien desquitarse, alguien que esté en casa para escuchar sus insultos y descargar toda esa furia que acumula. Dice que las mujeres deberíamos estar sólo en la cocina para atenderlos a los hombres, ya sea al padre, hermano, marido o hijo, y estar sometidas a su poder.

Lucina

San Cristóbal

 

Querida Lucina:

Me parece que tu padre tiene mucha razón y que en lugar de andar buscando empleos mal pagados, en los que todos los hombres van a querer meterte mano, trates de encontrar un buen marido, que te ponga casa, que te haga su esposa y con el que formes una buena familia ¿qué más quieres?

 

Querido Duque de Santo Ton:

He estado casada por muchos años. Mi esposo tiene 46 años y yo 40.  Mi esposo siempre ha llevado una doble vida o tal vez deba decir una doble personalidad. La que tiene estando en la casa con la familia y la que tiene con los amigos. Me crie en un hogar de alcoholismo y drogas, por lo que los vicios me disgustan bastante. Mi esposo bebe cerveza (fuera de la casa) y llega con ese olor que tanto me disgusta.  Antes yo llevaba a mis amigas a mi hogar y ahora simplemente me cohíbo. Mi esposo se pone lentes oscuros aún dentro de la casa para mirarlas. En una ocasión una de mis amigas ya se iba cuando él llegó del trabajo y el muy descarado se paró junto al marco de la puerta para verla entrar y salir mientras acomodaba sus bebés dentro del auto. Por motivos de trabajo, mi esposo pasa mucho tiempo fuera. Me arreglo para él cuando vamos a salir y como si no lo notara. Nuestra primera relación cuando llegó de su último viaje fue muy agresiva y la verdad más que disfrutarlo me sentí usada.  En ocasiones he sentido que está haciéndolo conmigo, pero que está pensando en otra.  Sin embargo, ambos venimos de familias con convicciones firmes y el divorcio nunca ha sido una opción. No amo a mi esposo como hombre; estoy cansada, dolida, frustrada, desesperanzada, pero mis creencias me impiden divorciarme.

Zulema

Arriaga

 

Querida Zulema:

Si tus creencias te impiden divorciarte, entonces no te divorcies, sé coherente contigo misma. Te tocó vivir esa cruz y debes cargar con ella hasta trepar al Monte de los Calvados.  

 

Duque de Santo Ton:

Seguramente vas a pensar que soy un enfermo. Pero me sucede algo que me acompleja mucho y nunca se lo he dicho a nadie. Tengo una fijación u obsesión totalmente asquerosa y extravagante con las mujeres y me gustaría saber si alguien más la tiene. Por eso te escribo a ti porque me da vergüenza hablarlo con alguien y siento la necesidad de contarlo. Bueno yo he leído en Internet y he visto vídeos respecto a este tema y estoy seguro de que debe haber otros como yo pero no se animan a decirlo o confesarlo. En el mundo de la pornografía hay una parte dedicada a las parafilias sexuales (fetiches) que pueden estar asociadas a partes del cuerpo (pies, cuello, lengua, etcétera) u objetos (prendas, calzado, etcétera) o acciones (fumar, eructar, etcétera). En mi caso yo sufro dos de estas parafilias una de ellas es muy común pero la otra es rara y desagradable para las mujeres. Si veo o escucho a una mujer expectorar y escupir me excito como si la estuviese viendo desnuda. Hay videos en Internet donde se muestran mujeres haciendo esto y la verdad es cuando los veo tengo erecciones fuertes ¿soy normal?

Feliciano

Tuxtla Gutiérrez

 

Querido Feliciano:

¿Cómo vas a ser normal? Eres un cerdo asqueroso. 

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