EN LA MIRA 14/06/17

EN LA MIRA 14/06/17

Premios triunfalistas; insulto a la realidad del rezago infantil en Chiapas

Por Héctor Estrada

Aunque las cifras sobre el trabajo infantil en Chiapas podrían haber presentado una reducción (aún bajo las dudas legítimas de diversos sectores), la postura triunfalista asumida por el Gobierno de Chiapas, tras recibir del Gobierno Federal el “Distintivo México Sin Trabajo Infantil”, parece haber caído como burla cínica al grueso de la población chiapaneca para quien, de plano, las cifras expuestas por las autoridades federales distan mucho de la realidad cotidiana en la entidad.

 

Y es que, más allá de cuestionar la veracidad de las supuestas cifras victoriosas, la aún preocupante situación del trabajo infantil en Chiapas obliga a tomar las cosas con prudencia, asumiendo la dimensión real de la problemática y reconociendo que, por el momento, todavía no hay argumento razonable que justifique iniciar los festejos por el combate a un rezago social que aún sigue superando a los esfuerzos gubernamentales.

De acuerdo a la última Encuesta Intercensal del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en Chiapas el 43.8 por ciento de los niños y niñas viven en hogares con condiciones de pobreza extrema; mientras el 87 por ciento presenta algún tipo de carencia en materia de acceso a la seguridad social, alimentación adecuada; servicios de salud; servicios básicos en su vivienda y rezago educativo.

Alrededor del 35 por ciento no asisten a la escuela, por diversas causas que van desde inmediata ocupación laboral a la falta de escuelas. A lo anterior se suman las deficiencias en la atención médica, por falta de infraestructura hospitalaria y cobertura de salud (medicamentos), que hasta el 2013 significaron la muerte del 12 por ciento de los decesos infantiles en Chiapas, a causa de padecimientos tan comunes como infecciones intestinales simples.

En lo que respecta al trabajo infantil las cifras no resultan más alentadoras. Actualmente uno de cada diez niños chiapanecos se encuentra inmerso en el sector productivo estatal, por lo que al menos 160 mil menores de 14 años en Chiapas son parte de las cifras. De acuerdo a datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), en la entidad chiapaneca el 10.9 por ciento de los niños realiza algún tipo de trabajo. Es una cifra que coloca a Chiapas como uno de los 10 estados con la mayor problemática.

Las estadísticas oficiales son claras, de cada 100 de estos niños trabajadores, sólo el 50 por ciento son subordinados y remunerados, cuatro por ciento trabajan por cuenta propia y el 46 por ciento ni si quiera reciben pago por su trabajo diario. El 30 por ciento laboran en el sector agropecuario, 26 por ciento en el comercio (la mayoría en el sector informal), el 25 por ciento en los servicios, 13 por ciento en la industria manufacturera, el cuatro por ciento en la construcción, mientras el dos por ciento de los casos no se especifica el rubro.

Según los resultados emitidos por la propia Organización Internacional del Trabajo (OIT), los estados de Chiapas, Oaxaca y Guerrero continúan con los más preocupantes niveles de explotación infantil en México, de niños entre 5 y 17 años, que incluso son usados para laborar en la siembra de cultivos ilícitos. Todo lo anterior, tomando en cuenta el comparativo entre el trabajo infantil y la cifra total de niños y niñas en la entidad. Oficialmente, la OIT registró 165,000 en Chiapas, donde realizan labores peligrosas como la explotación de ámbar. “La mayoría de ellos son indígenas y migrantes”.

Por eso las posturas triunfalistas hoy resultan de tan mal gusto. Se trata de un sector para el que estados como Chiapas aún tienen muchos pendientes. Y es que, no se necesita caminar demasiado para palpar su realidad; en las calles, mercados, caminos y plazas públicas su presencia laboral –la mayoría irregular- simplemente se ha vuelto un escenario recurrente.

 

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