HOSPITAL DEL ALMA 16/05/17

HOSPITAL DEL ALMA 16/05/17

Por El Duque de Santo Ton 

(Consultas gratis: santapiedra@gmail.com)

Querido Duque de Santo Ton:

Llevo seis años de casado y ya no soporto a mi esposa. Simple y sencillamente ya me aburrió, ya no me interesa, no quiero saber nada de ella, te lo juro. Mis dos únicos hijos ya hicieron su vida y se fueron a volar. Sin embargo, yo tengo que aguantar a la idiota de mi esposa, te juro que ya no la aguanto, es una pobre imbécil.

 

Héctor

Tuxtla Gutiérrez

Querido Héctor:

Las esposas no son objetos desechables, que se usen y se tiren, así nada más. Seguramente ella te odia tanto o más, pues esos sentimientos son necesariamente recíprocos, así que lo que tienes que hacer es proponerle una separación legal en los términos que la ley establece. Recuerda que el matrimonio es un contrato y que se incumples te expones a ser sancionado. 

Querido Duque:

Me sucede algo muy raro: cada vez que mi jefa del trabajo me regaña en público, siempre trata de sobajarme de la peor manera, de hacerme sentir que la que manda es ella. Es más joven que yo y me pone en ridículo delante de todo el personal. Pero, en lugar de sentirme humillado, cuando la señora me ofende, me excito sexualmente y tengo que desahogarme en el baño. Los demás empleados piensan que me encierro a llorar de la vergüenza, pero en realidad me estimula mucho que mi jefa me haga sentir su poder.

Antonio

Tuxtla Gutiérrez

Querido Antonio:

Lo que sucede contigo es que padeces de una desviación sexual llamada “masoquismo”. Te gusta ser víctima de esa mujer; gozas tan sólo al sentir que ejerce su poder sobre ti. Adoras sus humillaciones y por eso tienes que encerrarte en el baño para hacer lo que por decencia no puedo mencionar. Sin embargo, no te preocupes, no estás enfermo ni eres un maniático ni nada de eso. Todos los seres humanos, especialmente los que vivimos sometidos a un régimen social, tenemos perversiones que por pudor callamos, pero que mucho disfrutamos. Así que no te sientas culpable, mejor disfruta de tus fantasías, que para eso está el baño, aunque tus compañeros y la fulana esa piensen que te encierras a llorar. 

Duque:

Lo que te voy a confesar es una cochinada pero no tengo otra persona para contárselo. Nadie en el mundo lo sabe, y no creo que se lo diga a nadie jamás, por eso necesito desahogarme contigo.  El caso es que me encanta oler mi ropa interior. No sé por qué, pero me gusta como huelen mis bóxers  y mis camisetas.  No creas que soy un cerdo, pero me gustaría saber si esto le pasa a otras personas, por lo menos para no sentirme tan raro.

Omar

San Cristóbal

Querido Omar:

Definitivamente sí eres un cerdo, pero existen muchos como tú, así que no te sientas anormal, es un resabio de la animalidad que todos los seres humanos tenemos en cierto grado.

Duque:

Tengo 25 años y mi primera relación sexual fue a los 19. Ella tenía 37. Su marido estaba de viaje ese fin de semana. Vivían más allá de Terán, pero la señora me llamó por teléfono para que fuera a arreglar los baños del piso de arriba y yo fui  sin dudarlo. Me recogió al bajarme de la combi, y al llegar a su casa me di cuenta de que estaba sola. Me ofreció una cerveza para el calor, luego otra y otra, hasta que terminamos trenzados, desnudos los dos en su cama.  Me enseñó muchas cosas, casi todo lo que sé de sexo se lo debo a ella. Cada que su esposo se iba de viaje, ella me llamaba y yo iba. Así duramos como año y medio hasta que sin avisarme se cambió de casa y nunca he vuelto a saber de ella, pero me gustaría buscarla ¿será prudente?

Rogelio

Tuxtla Gutiérrez

Querido Rogelio:

Por supuesto que no. Si ella decidió terminar contigo de manera tan abrupta, por algo sería. Además: las mujeres van y vienen y ya que te volviste tan experto, ahora tú dedícate a “enseñar”, solamente ten cuidado en que tus alumnas tengan 18 años cumplidos o más, si no quieres meterte en problemas. 

Querido Duque de Santo Ton:

Cuando me acuesto con mi novio, me caliento imaginando que varios hombres me atan, me pegan y me obligan a hacerles de todo. Es tan denigrante que no me atrevo a explicártelo, pero me excita muchísimo y casi siempre recurro a esas fantasías masoquistas. Me siento sucia y no sé qué hacer.

Carmela

Tuxtla Gutiérrez

Querida Carmela:

Si son solamente fantasías y te producen placer, disfrútalas. Morirías si supieras cuanta gente tiene ese tipo de aficiones sin sentirse culpable. Lo imaginario no hace daño a nadie y no tiene límites.

Duque de Santo Ton:

Me llamo Ernesto y tengo 54 años. Siempre he aparentado ser el marido ideal, el mejor padre y un abuelo de primera. Pero ello sólo es en apariencias, ya que pocos saben que desde los 15 años soy gay.  Ahora todo es más fácil, ser maricón se ha convertido en un hobby. Pero mi adolescencia y juventud transcurrió en la década de los 60 y 70, una época en la que ser homosexual era peor que ser un asesino serial. Mi familia, además, era machista y homofóbica. Cuando estudiaba la universidad, una tarde mi padre me preguntó por qué no tenía novia. Estás en edad de coger me dijo. Creo que él sospechaba que era marica. Como lo respetaba muchísimo, me casé con una mujer a la que nunca he amado, pero que admiro. El día que el viejo murió pensé contar la verdad a mi esposa y a mi madre. No tuve valor. Ya tenía dos hijos y era un profesionista respetado. Preferí tener una doble vida. Soy feliz con mis hijos y adoro a mis tres nietos. Pero soy un tipo frustrado. Si hubiese nacido en estos tiempos, sería un gay sin complejos. Quizás un travesti. Los envidio cuando paso en mi coche y los veo en la Avenida Central, vestidos de mujer. Hubiera querido ser como ellos. La familia fue un freno para mí. 

Ernesto

Tuxtla Gutiérrez

Querido Ernesto:

Qué gacho.

Querido Duque de Santo Ton:

Me parece que esos espectaculares que según esto promocionan revistas de la alta sociedad son un timo a la sociedad, pues en ellos aparecen políticos haciendo campaña fuera de tiempo. Si realmente se tratara de revista de la high society saldría otro tipo de gente. Además afean mucho la ciudad.

Soledad

Tuxtla Gutiérrez

Querida Soledad:

Si en algo estoy de acuerdo contigo es en que se trata de trucos para hacer campañas electorales anticipadas, ya que aunque sabemos que en nuestro estado los políticos se sirven con la cuchara grande, eso no les quita el olor a frijol con queso.  

Querido Duque de Santo Ton:

Mi novia tiene la manía de cambiarle de canal a la televisión sin preguntar, y el otro día estaba yo tan de mal humor, que cuando le cambió de canal a la tele le metí dos puñetazos, tres cachetadas y unas cuantas patadas. Al principio se ofendió, me dijo que su padre y sus hermanos iban a matarme, pero en cuanto se tranquilizó, hicimos el amor dos veces.

Eugenio

San Cristóbal

Querido Eugenio:

Aunque la historia tuvo un final feliz, me parece muy mal que golpees a una mujer, es algo de muy mal gusto y que hasta problemas legales puede acarrearte. Trata de controlar tu ira y si no puedes solo, recurre a un especialista. 

Duque de Santo Ton:

Uno de los choferes que trabajan para mi papá está enamorado de mí. El pobrecito tiene título universitario y toda la cosa, pero no sé cómo se le ocurrió fijarse en mí, en la hija de su jefe. Me manda cartitas y regalos y a mí hasta me da miedo porque, además es feo. La otra noche, desde mi ventana vi que llegó con un mariachi hasta el pie de mi ventana para darme serenata, lo cual gracias a Dios no hizo pues los guaruras lo hubieran hecho pomada. Dime qué hago para que se tranquilice, por favor.

Kena

Tuxtla Gutiérrez

Querida Kena:

Acúsalo con tu papá. Jamás volverá a molestarte.

 

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