HOSPITAL DEL ALMA 07/04/17

HOSPITAL DEL ALMA 07/04/17

Por El Duque de Santo Ton

(Consultas gratis: santapiedra@gmail.com)

Duque de Santo Ton:

Soy un hombre de 25 años, casado y con dos hijos,  tengo licenciatura en derecho y trabajo en el gobierno, pero la verdad no alcanzo a cubrir mis gastos, por el contrario, tengo muchas deudas que pagar lo más pronto posible o me quedo sin casa, sin carro y hasta sin comer, al igual que mi familia.

Mi empleo absorbe casi todo mi tiempo, así que no me queda más alternativa matar o prostituirme con hombres, ya que me han dicho que es el mercado de carne más lucrativo, aunque te aclaro que no soy gay.  Soy blanco, alto, atlético y guapo.  Si hay interesados, yo puedo dar placer a cambio de dinero, no me importa hacerla de activo o de pasivo, estoy 100% libre de enfermedades y soy muy educado. Espero respuestas.

Marlon

Plan de Ayala

Querido Marlon:

Qué bueno que aclaras que no eres gay, ya empezaba a dudarlo.

Querido Duque:

Soy una señora joven, como de cuarenta y tantos años, y con horror he descubierto que mi hijo de 19 años, cada vez que llega borracho en lugar de irse a dormir a su cama, se va derechito al cuarto de la criada, en donde se queda casi toda la noche. La primera vez que lo noté, pensé que sería algo ocasional, pero no, ya se hizo costumbre: cada vez que el niño sale de copas regresa a revolcarse con la sirvienta en el cuarto de servicio. Yo estoy muy preocupada, pues la muchacha es muy joven y con toda seguridad no se está cuidando y no me gustaría ¿para qué te voy a engañar? tener un nieto medio Chamula.

Ángeles

San Cristóbal

Querida  Ángeles:

Tu hijo está descubriendo el sexo de una manera muy cómoda y placentera, pues no tiene que buscar ni con quién ni dónde retozar, simplemente llega a su propia casa y se mete al cuarto de servicio en el que lo espera una felina doncella que se regodea con él dando gusto al cuerpo. La carne de gata es bastante gustosa y aunque muchos hombres no se indigestan con ella, otros terminan metidos en serios problemas. Te recomiendo que te quites la careta y tomes al toro por los cuernos. Llama a ambos jóvenes, diles que estás enterada de sus cochinadas y que si quieren seguir haciendo sus cosas las hagan pero con protección y fuera de tu casa, que no es burdel ni motel de paso. Vas a ver que los dos mejoran bastante su comportamiento y hasta interrumpen sus encuentros nocturnos. Eso sí, asegúrate de que la muchacha no sea menor de edad, porque entonces sí, tu retoño puede meterse en serios problemas, además de que no está en edad de emborracharse, me parece.

Querido Duque:

Mi novio adora mi cuerpo y me insiste, insiste e insiste en que me ponga ropa escotada, cuando siempre he sido muy recatada y no me gusta exhibirme en las calles. Es más, considero que sus deseos son realmente ridículos y me molestan. Lo peor, Duque, es que él me ha amenazado con dejarme, porque dice que no puede disfrutarme al máximo, como es su deseo. Yo pienso que son sus amigos los que están detrás de todo porque los veo que me comen con los ojos cada vez que estamos juntos en alguna reunión. A mí no me gustan las minifaldas ni los tops y menos los shorts. Siempre he sido conservadora en el vestir, incluso muy rara vez me pongo jeans y cuando lo hago, los uso sueltos para no sentirme incómoda. Al parecer los amigos de mi novio le dicen que soy una mojigata, que quiero vestir hábitos de monja y que así, él no podrá disfrutarme ni saber la mercancía que tiene. La última vez que nos vimos en un antro me dijo que todas las chicas se ponen vestiditos y que yo parezco de la época virreinal. Eso me dolió en el alma y furiosa lo dejé solo. Al día siguiente me llamó y me dijo que si no me ponía más a la moda y sacaba a relucir mis encantos, me dejaría definitivamente ya que no puede estar junto a una mojigata. No sé qué hacer,  lo quiero mucho pero me parece que sus peticiones están fuera de lugar. Por eso te ruego que me brindes uno de tus sabios consejos para saber a qué atenerme en esta situación.

Milena

Tuxtla Gutiérrez

Querida Milena:

Si te sientes a gusto con ese hombre, cúmplele sus caprichos, siempre y cuando él cumpla contigo y te retribuya llevándote a buenos lugares, dándote buenos regalos, pagando todas tus cuentas y tratándote con respeto cuando no estén en la cama. Eso de ser recatada fue una moda de los años 50 pero en la actualidad, quien no enseña no vende, preciosa.

Querido Duque:

Mi familia y yo nos vamos a ir de vacaciones de Semana Santa a la playa, y le recomendé a mi marido que se comprara trajes de baño porque los que tiene ya están muy usados. No me lo vas a creer, pero se compró tres trajes minúsculos de lycra, que además de que se le ven ridículos porque tiene cuerpo de burócrata, hacen que se le noten sus partes íntimas sin ningún pudor. Le dije que fuera a devolver sus cochinadas a la tienda pero me respondió que no se aceptan devoluciones en ese tipo de mercancía, por lo que ahora vamos a tener que pagar el doble para que se compre algo decente.

Romi

Tuxtla Gutiérrez

Querida Romi:

Si tu marido quiere usar esas prendas tú no debes meterte porque por algo él es el que manda en la casa.  

Querido Duque:

Hace unos años trabajé en un centro nocturno. Allí conocí a muchos hombres, como mi marido, quien era mucho mayor. Me llevaba 21 años y aunque no era muy agraciado ni de gran estatura, tampoco adinerado, terminé enamorándome de él. Era muy romántico y cariñoso conmigo, además de ser un animal en la cama y me complacía con sus detalles. Sin embargo, estaba obsesionado en que quedara embarazada a como diera lugar, como en su momento otros intentaron hacerlo, pero yo me cuidaba con anticonceptivos. Y entre tantas veces que lo hicimos logró su cometido, ya que en ese mes se me olvidó algunos días tomar las pastillas. Así que decidimos casarnos.  Después de que nació nuestro hijo, descubrí que me era infiel con otras mujeres. Un día lo encontré teniendo relaciones sexuales con su secretaria en la oficina. Quise alejarme de él, pero no me atreví por nuestro hijo. Acabo de conseguir un trabajo y el amor que le tenía se ha ido diluyendo. Seguimos viviendo juntos, aunque en habitaciones separadas. Siempre me busca para tener relaciones sexuales, pero ya no hacemos el amor, sino por costumbre solo tenemos sexo, porque vivimos juntos. Es decir, me encamo con él solo por costumbre. He pensado tantas veces irme con mi hijo y empezar una nueva vida, pero no sé por qué no me atrevo. Quiero rehacer mi vida con otra persona que me sepa valorar, que sea fiel y me respete ¿Qué me aconsejas hacer?

Ángeles

Tuxtla Gutiérrez

Querida Ángeles:

Yo creo que volver a empezar una vida marital con otro hombre sería algo estúpido. Mejor aprovecha la indiferencia de tu marido y págale con la misma moneda. Hay decenas de jóvenes deseosos de dar placer sexual sin compromisos a mujeres maduras, sin recibir nada a cambio. Sólo tendrías que cuidarte muy bien porque la mujer acostumbra perdonar infidelidades pero los caballeros no. 

 

 

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