No convirtamos los bosques en desiertos de piedras: Arizmendi

No convirtamos los bosques en desiertos de piedras: Arizmendi

Como sucede con las carreteras de San Cristóbal a Tuxtla Gutiérrez y a Comitán

 

 

Santiago López

San Cristóbal de Las Casas

 

Felipe Arizmendi Esquivel, exhortó no convertir los bosques en desiertos de piedras, como está sucediendo en torno a las carreteras de San Cristóbal a Tuxtla Gutiérrez y a Comitán, así como cuidar “nuestra hermana y madre tierra, que es un don de Dios. No la destruyamos”.

En su mensaje al concluir la misa dominical de mediodía, dijo que en sus viajes desde San Cristóbal a Palenque, Comitán, Simojovel y Amatán, ha visto cuánto maíz se ha sembrado, pues muchos campos se ven llenos de maíz en crecimiento, en otros a punto de la cosecha, y otros más apenas en sus primeros pasos.

Aclaró que sólo en algunas partes de las Cañadas de Ocosingo notó el abandono del campo y nada se ha sembrado, pero no por pereza de los campesinos, sino porque no les reditúa beneficios, ya que, por la importación de maíz transgénico desde los Estados Unidos, es más barato traerlo de allá, que sembrarlo aquí.

Enfatizó que en varias partes del estado, se logran dos cosechas de maíz y de frijol al año, que influye que la gente, en general, no pase hambre, “Hay pobreza alimentaria, no miseria”.

“En el campo, hay maíz y frijol para todo el año, algunos animales de corral, algunas hortalizas y, en algunos lugares, también café. Se pasa más hambre en colonias suburbanas de las ciudades que en el campo, siempre y cuando el alcohol no destruya todo. El maíz y el frijol ayudan a la sobrevivencia alimenticia, aunque hay casos de desnutrición”, sumó.

Arizmendi Esquivel, aseguró que en la pastoral de la madre tierra, la diócesis insiste sembrar maíz criollo y evitar el transgénico, pues éste es estéril, no se reproduce y hace que los campesinos cada año deban comprar la semilla a las empresas transnacionales.

“El maíz criollo se reproduce, es fértil, y no hay que comprar semillas modificadas genéticamente para volver a sembrar. El maíz criollo tiene un sabor auténtico y no hay que ponerle tanta cosa a los elotes y a los esquites para que sepan sabrosos. Sembrar maíz criollo es por salud y por economía” añadió.

Además han pedido evitar los abonos químicos, porque matan algunas plagas, pero impiden que la tierra produzca sus propios mecanismos de defensa. “Los abonos químicos están produciendo cáncer y otras enfermedades difícilmente curables”.

Por último, exhortan a no tirar árboles para sembrar maíz, ya que algunos campesinos han tirado todos los árboles de algunos cerros y han sembrado sólo maíz. “Con esto, la tierra queda desprotegida y la lluvia la arrastra hacia los ríos, quedando sólo piedras y tierra no cultivable”.

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