Mercado de Huixtla es una ‘bomba de tiempo’

Mercado de Huixtla es  una ‘bomba de tiempo’

Debido a la falta de mantenimiento la infraestructura se encuentra dañada, además de que se carecen de las medidas de seguridad esenciales

 

 

Agencia

Huixtla

 

Más de tres mil personas frecuentan diariamente el mercado municipal Miguel Hidalgo en Huixtla, procedentes del mismo municipio, de Huehuetán, la zona alta de Tapachula, Tuzantán, Motozintla, Villa Comaltitlán y Escuintla, además hay más de 800 comercios en el interior que están en inminente riesgo, ante cualquier contingencia, toda vez que la infraestructura del mercado ya es obsoleta.

Por tal motivo, el pasado lunes, el titular de Protección Civil Municipal, César Hugo Robledo Velázquez, inició un recorrido a petición de los mismos comerciantes, así como también de la administración, para delinear los pasillos, establecer las rutas de evacuación que es una obligación que debe contar todo tipo de edificio y su conglomerado, así como saber qué hacer en caso de emergencia; ya que se han perdido los pasillos debido a la invasión de vendimias que se establecen en total desorden.

Por otro lado, los comerciantes aprovecharon para denunciar que dicho mercado, que tiene más de 45 años de existencia, ya se encuentra obsoleto, sobre todo en cuanto al sistema eléctrico.

Debido a esto y a que está a punto de iniciar la temporada de altas temperaturas, es urgente que las autoridades, así como también la Comisión Federal de Electricidad (CFE), lleven a cabo una revisión a todo el cableado, registro, conexiones, extensiones, sistemas subterráneos, interruptores y todo lo concerniente al sistema eléctrico, para evitar un posible corto circuito que puede poner en riesgo tanto a comerciantes así como a los consumidores.

Asimismo, los locatarios señalaron que este centro de abasto es uno de los más importantes donde acuden muchas familias, sobre todo los fines de semana, y que el edificio no cuenta con extintores, por lo que exhortan a las autoridades encargadas de exigir y garantizar la seguridad de la población, actuar en consecuencia y evitar una tragedia, pues los propios comerciantes reconocen que dicho mercado adolece de todas las medidas de seguridad y al paso del tiempo se está convirtiendo en una bomba de tiempo.

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