De museo a sala de baile

De museo a sala de baile

Circula una petición para cancelar el evento Donde las penas se van bailando 

Foto y nota “Excélsior”

CIUDAD DE MÉXICO.

Pianistas mexicanos como Rodolfo Ritter, Alberto Cruzprieto, Guadalupe Parrondo y Anthony G. Tamayo expresaron ayer su molestia por la organización del evento Salón Munal. Donde las penas se van bailando, que invita al público a bailar música tropical —los días 19 y 26 de mayo, y 2 y 9 de junio— en el Salón de Recepciones y el Patio de los Leones de dicho recinto. La iniciativa corrió a cargo de Daniel Godínez Nivón, en el marco de la exposición Melancolía, con el aval de Sara Gabriela Baz Sánchez, directora del Museo Nacional de Arte (Munal).

 

Horas después apareció una petición en Change.org para pedir la cancelación de estos eventos gratuitos, así como la intervención de María Cristina García Cepeda, secretaria de Cultura, para destituir a Sara Baz como titular del Munal, junto con el equipo de trabajo que organizó estas verbenas populares.

Dicho evento, detalla la petición, desvirtúa el espacio y pone en peligro la conservación del mismo, así como de las colecciones que resguarda, aunado a que su piso de madera fue dañado luego de que en enero pasado recibiera mantenimiento. Y añade: “Ese espacio no es el adecuado para ese tipo de actividades; (y) el caso demuestra que la nueva directora, la Sra. Sara Baz, y su equipo no tienen la preparación ni la sensibilidad para dirigir un espacio altamente sensible para lograr su conservación al utilizarlo para tal tipo de eventos”.

La segunda verbena estaba programada para ayer a las 16:00 horas, pero de forma abrupta el Munal canceló y borró toda la información de sus redes sociales, incluso la fanpage donde aclaraba  el espíritu del evento: “Daniel Godínez Nivón convoca a los públicos del museo a bailar salsa… para transformar sus penas en otros estados anímicos a través de relaciones interpersonales y el movimiento corporal. Las parejas formarán constelaciones de cuerpos que dialogarán con el cosmos”.

“Ésta no es la primera vez que el Munal hace programaciones incompatibles. Hace mes y medio tuve un recital con la soprano Lourdes Ambriz y nos encontramos con la sorpresa de que habían programado al mismo tiempo a un DJ en el vestíbulo del museo, como actividad para atraer público, lo que propiciaba la vibración de lámparas y vidrios, al punto en que un custodio del recinto me regañó por quejarme, pues aseguraba que ni se oía tanto”, reveló a Excélsior el pianista Alberto Cruzprieto.

“Pero cuando nosotros hemos querido grabar o tomar fotos de nuestros recitales, el Munal pone restricciones y alega que no se puede, pues podría existir daño patrimonial. Hoy me surgen preguntas: ¿Por qué esa doble moral? ¿No existe daño patrimonial cuando se baila en ese salón, con esa cantidad de gente? ¿Creen que achabacanar el espacio acercará más público?”.

Se buscó a Baz, pero Aarón Polo, subdirector de comunicación del recinto, dijo que más tarde el INBA enviaría un boletín sobre el tema; al cierre de esta edición no existió respuesta alguna.

 

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