Cervantes, gran cortesiano

Cervantes, gran cortesiano

Para el historiador galo, el conquistador es 'el espíritu renacentista que antecedió a la generación de Cervantes y padre de la literatura latinoamericana moderna'

Nota y foto “Excélsior”

GUANAJUATO, GTO.

El encuentro estaba anunciado para levantar polémica y no decepcionó. Christian Duverger, el célebre antropólogo e historiador francés, no sólo volvió a defender su tesis de que Hernán Cortés es el autor real de la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, atribuido a Bernal Díaz del Castillo, sino que esta vez ha ido más lejos: según el doctor por la Universidad de París, el conquistador es el padre de la literatura latinoamericana moderna y el espíritu renacentista que antecedió la generación de Miguel de Cervantes.

 

La de Duverger fue la conferencia magistral que abrió el XXVII Coloquio Cervantino Internacional, que se lleva a cabo en esta ciudad hasta el sábado próximo. Su presencia ha sido fundamental para el tema que este año se discute en el encuentro: los “Antecedentes cortesianos en Cervantes”, idea que se fundamenta en la hipótesis de que el autor de El Quijote debió haber tenido contacto, antes de escribir su obra cumbre, con las Cartas de relación que escribió Cortés.

Asistido por su tesis sobre la autoría de la Historia verdadera..., Duverger se refirió a Cortés como un hombre de pensamiento moderno y liberal que siempre tuvo en mente el mestizaje como último fin para su conquista y le encumbró en el parnaso de las letras hispánicas. “Cortés (fue) un precursor del espíritu de Cervantes, un precursor de la novela latinoamericana y un historiador moderno que sabe que la historia es la violencia que asesina el sueño”, dijo.

Duverger escarbó en diferentes acciones de Cortés para pintarlo como un encantado de la idea del mestizaje y un “indigenista”: que si en su escudo de nobleza conservó armas hispano-nahuas, que si se negó a ser pintado en congruencia con la “tradición mesoamericana que considera que la duplicación de un rostro lo arrastra a su muerte”, o que si incluso instaba a sembrar viñas en tierras de la Nueva España para que el vino de la misa fuera autóctono. Todas, dijo, son pruebas suficientes para catalogarlo.

Y ese Cortés que “puso en su propia vida el mestizaje”, afirmó, es el que aparece en la Historia verdadera.... “Cortés es liberal cuando la iglesia es inquisitorial, es emprendedor cuando la corona es monopolista, es independentista cuando la corona sueña con la colonia, un comunicador frente a la censura, un republicano frente a la monarquía, defensor de la legitimidad electiva frente a la dinastía de derecho divino. En el fondo estamos frente a una personalidad que anuncia la generación de Cervantes por su espíritu crítico y su ironía”.

Para Duverger hubo dos fechas previas al Coloquio Cervantino en las que el libro atribuido a Díaz del Castillo, fue “consagrada como obra maestra”. La primera, en 1960, cuando el sello Porrúa decide incluir la obra en su colección Sepan cuántos... con el número 5, sólo antes de La Odisea de Homero, que lleva el número 4, y después de El Quijote de Cervantes que lleva el número 6. La otra se da cuando el escritor Carlos Fuentes reconoce su valía como obra literaria.

En el primer capítulo de su último libro La gran novela latinoamericana, Fuentes da a Díaz del Castillo el título de “nuestro primer novelista y luego analiza a Rómulo Gallegos, Jorge Luis Borges, Alejo Carpentier, Vargas Llosa, García Márquez y muchos más”. Fuentes, sin embargo, siempre se refiere a Bernal Díaz del Castillo, pero Duverger acomoda esas palabras para hacerlas coincidir con el que él cree que es el verdadero autor de la obra: Hernán Cortés.

“Sin saberlo instala a Cortés en el panteón de la literatura latinoamericana y más aún con el título de padre fundador (...) Las 30 páginas que Fuentes le consagra a Bernal Díaz del Castillo, firman de manera definitiva la pertenencia de la Historia verdadera... a la literatura moderna”, dijo el historiador galo. “Cortés me parece renacentista, muy lejos de la figura arcaica y medieval que le ha sido acuñada” que se sirvió del seudónimo de Bernal Díaz del Castillo para “que la obra lograra sus títulos de nobleza”.

Duverger anhela que los archivos españoles de Cortés aún puedan encontrarse algún día, dice que sólo se conocen los mexicanos, que se conservaron en el Hospital de Jesús y luego fueron trasladados al Archivo General de la Nación. Quizás entonces las hipótesis del historiador francés puedan comprobarse; por lo pronto, mañana les espera una dura prueba cuando el investigador Javier Blasco, de la Universidad de Valladolid, ofrezca su ponencia “La autoría de la Historia verdadera... de Bernal Díaz del Castillo a la luz de la estilometría”, en donde presentará los resultados de un estudio con computadora para revelar la huella digital autoral de la obra.

EXPOSICIONES QUIJOTESCAS 

Como cada año, a la par del Coloquio Cervantino se llevan a cabo las Jornadas Artísticas Cervantinas que incluyen exposiciones que acompañan la discusión académica. En su edición XXVII, el encuentro arrancó con la inauguración de tres exposiciones en el Museo Iconográfico del Quijote (MIQ).

En la colectiva Ríos que son mares, el curador Ariel Arnal seleccionó una serie de obras pictóricas del propio museo en las que se explora la idea de mestizaje interpretado a partir de la figura de El Quijote. En la Sala 16 se exhibe también Antecedentes cortesianos en Cervantes, que incluye una breve selección de ediciones que proviene de la Biblioteca Armando Olivares de la Universidad de Guanajuato.

Ediciones españolas, mexicanas e inglesas de los siglos XVIII, XIX y XX, de la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, la Crónica de Francisco López de Gómara y las Cartas de relación de Cortés, conforman la muestra. En otra sala se exhibe también, una serie de dibujos de Jaime Torres Mendoza agrupados bajo el nombre El Quijote en San Juan del Cohetero.

El Coloquio continuará hasta este sábado con ponencias como la de Fermín del Pino, El humanista López de Gómara ante la civilización americana.

 

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